Energizantes a los 12, vapeadores y aislamiento social por el exceso de pantallas: los alarmantes datos de una investigación sobre consumo en estudiantes
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En el piso de La Mañana de Info, la profesora Claudia Tarchini, directora de la DIGAIA (Dirección General de Abordaje Integral de las Adicciones), dio a conocer los resultados de un estudio nacional que vuelve a poner el foco en el consumo de sustancias y las nuevas formas de adicción en adolescentes.

La investigación, realizada por el Observatorio Nacional de Drogas con el apoyo de una consultora externa de Sedronar, abarcó a más de dos millones de estudiantes de nivel medio en todo el país. De ese total, 45 mil corresponden a Santiago del Estero, lo que permite trazar un panorama local con base estadística sólida.

Se trata de un relevamiento que no se realizaba desde hacía varios años y que, según explicó Tarchini, “permite tener un norte claro sobre el estado de situación y tomar decisiones concretas”. En ese contexto, destacó que, si bien el consumo creció a nivel global, la provincia se mantiene por debajo de la media nacional en la mayoría de los indicadores.

Alcohol: la sustancia más consumida

El alcohol sigue siendo la sustancia de mayor prevalencia entre los adolescentes. En Santiago del Estero, el 56% de los estudiantes declaró haber consumido, mientras que a nivel nacional la cifra asciende al 66,4%.

El dato confirma una tendencia histórica, pero no por eso menos preocupante. La naturalización del consumo y su fuerte presencia en entornos sociales lo convierten en una de las principales puertas de entrada a otras sustancias.

Bebidas energizantes: inicio cada vez más temprano

Uno de los puntos que encendió alarmas es el consumo de bebidas energizantes. El 46,8% de los estudiantes santiagueños declaró consumirlas, frente al 57,1% a nivel país.

Pero el dato más crítico no es el porcentaje, sino la edad de inicio: los 12 años en promedio. Esto abre un interrogante serio sobre los hábitos tempranos y la exposición a sustancias estimulantes en edades cada vez más bajas.

Tabaco, marihuana y psicofármacos

En cuanto al tabaco, el consumo en la provincia alcanza el 17,8%, por debajo del 20,6% nacional.

La marihuana registra un 10,3% en Santiago del Estero, también menor que el 12,6% nacional.

En el caso de tranquilizantes —con o sin prescripción médica—, el consumo provincial se ubica en torno al 5,2%, una cifra que, aunque menor a la media, refleja un acceso relativamente extendido a este tipo de sustancias.

Vapeadores: la mayor preocupación

Uno de los datos más sensibles del informe está vinculado al uso de cigarrillos electrónicos. El 25,4% de los estudiantes santiagueños declaró utilizarlos, frente al 29% a nivel nacional.

Tarchini fue contundente al respecto: advirtió sobre el alto poder cancerígeno de estos dispositivos y la falta de información: “En 5 a 10 años vamos a tener una gran cantidad de pacientes jóvenes con cáncer por el uso de vapeadores”, alertó.

El problema, además, es doble: por un lado, la percepción de bajo riesgo; por otro, la facilidad de acceso.

Apuestas online: una adicción en crecimiento

El estudio también incorpora nuevas problemáticas vinculadas a los entornos digitales.

El 16,6% de los estudiantes en Santiago del Estero realiza apuestas online, mientras que el promedio nacional es del 20,5%. Si se suman apuestas presenciales, el total de quienes participaron en algún tipo de juego de azar asciende al 22,6% en la provincia.

Aunque los números locales son menores, el crecimiento de esta práctica en adolescentes genera preocupación por su potencial adictivo y su vínculo con la inmediatez digital.

Pantallas: el nuevo escenario del consumo

El informe también analiza los hábitos digitales. El dato más fuerte es que el 77,4% de los estudiantes pasa 4 horas o más frente a pantallas.

El principal uso es redes sociales (48,1%), seguido por ver videos o series (27,7%) y videojuegos (16,4%). En contraste, solo el 7,9% utiliza el tiempo para estudiar o hacer tareas.

Además, casi la mitad de los adolescentes (48,1%) permanece conectado durante todo el día, lo que configura un entorno permanente de exposición.

Factores protectores: el otro lado del problema

El estudio no solo mide consumo, sino también factores de protección.

En este punto aparece un dato crítico: el 51,8% de los estudiantes no participa en ninguna actividad comunitaria dentro de su barrio.

Entre quienes sí lo hacen, predominan las actividades deportivas (31,7%) y, en menor medida, los espacios verdes (9,1%) o propuestas recreativas y culturales.

En cuanto al uso del tiempo libre, el 66,7% lo pasa en su casa, lo que refuerza la idea de aislamiento y menor interacción social en espacios comunitarios.

Un diagnóstico con matices

Desde la DIGAIA remarcan que los datos deben leerse en contexto. Si bien la provincia presenta indicadores por debajo de la media nacional, el crecimiento del consumo y la aparición de nuevas adicciones obligan a reforzar las políticas públicas.

“Estamos trabajando bien, el camino es correcto, pero falta”, sintetizó Tarchini.

El informe, lejos de cerrar el debate, abre preguntas incómodas: ¿Por qué el consumo sigue creciendo pese a la mayor información disponible? ¿Qué rol están jugando las pantallas en la configuración de nuevas adicciones? ¿Qué pasa con los espacios comunitarios que deberían funcionar como contención?

El desafío de las instituciones está ahora en entender un fenómeno que cambió de forma: menos visible, más digital y cada vez más temprano.

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