El líder de la barra brava de Boca Juniors, Rafael Di Zeo, arribó este jueves a Córdoba con la intención de estar presente en el partido que el Xeneize disputará ante Talleres en el estadio Mario Alberto Kempes. Sin embargo, su presencia no pasó desapercibida para las autoridades de seguridad, que rápidamente le notificaron la vigencia del derecho de admisión que le impide ingresar a los estadios.
Di Zeo, quien tiene una sanción por tiempo indeterminado, fue interceptado tras su llegada a la provincia y obligado a firmar una notificación oficial. La medida busca anticiparse a cualquier intento de ingreso al estadio, donde Boca contará con la presencia de hinchas visitantes.
Según trascendió, el referente de La Doce no tomó de buena manera la intervención de las autoridades y expresó su malestar, apuntando contra el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros. Incluso, testigos señalaron que dejó entrever que en el futuro podría volver a las tribunas, aunque su situación legal actual lo impide.
Por su parte, su abogado, Diego Storto, negó versiones sobre supuestas amenazas y aseguró que su defendido viajó sabiendo que no podía ingresar al estadio. “Todo lo que están haciendo es un circo”, afirmó, y agregó que se encuentran avanzando en instancias legales para revertir la sanción.
El derecho de admisión que pesa sobre Di Zeo se originó tras un episodio ocurrido en 2024, cuando en la previa de un partido en Córdoba, el micro que trasladaba a integrantes de la barra fue interceptado y se hallaron armas de fuego y municiones. A raíz de ese hecho, se le imputó tenencia ilegal compartida de arma de guerra.
En los últimos días, el Gobierno nacional ratificó la sanción mediante un decreto, por lo que el líder de la barra deberá continuar cumpliendo con la medida. Además, se encuentra bajo probation hasta septiembre de 2027, lo que dificulta cualquier posibilidad de levantar la restricción en el corto plazo.
De esta manera, Di Zeo no podrá ingresar al estadio para el encuentro de esta noche y deberá seguir el partido desde afuera, mientras su situación judicial continúa su curso.
