La circulación de la denominada “miel del amor”, un producto comercializado ilegalmente como un estimulante sexual de origen natural, encendió las alarmas entre los profesionales de la salud. La preocupación se intensificó recientemente, a raíz de un episodio ocurrido durante un encuentro social entre jugadores de rugby y hockey en en Rosario, donde se investiga si las bebidas fueron adulteradas con esta sustancia sin consentimiento de los asistentes.
El médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin (M.N. 69.212), explicó a Radioinforme3 de Cadena 3 Rosario que este producto comenzó a generar alerta en Sudamérica luego de estudios realizados en Brasil que analizaron su verdadera composición.
“Se comprobó que, además de sustancias naturales como ginseng o maca, contiene tadalafilo y sildenafilo”, según detalló el especialista, haciendo referencia a los principios activos presentes en medicamentos recetados para la disfunción eréctil.
Ghedin advirtió enfáticamente que estas sustancias no son inocuas ni naturales, sino fármacos potentes que actúan como vasodilatadores. “Provocan la erección, pero no aumentan el deseo sexual. Necesitan que exista deseo para que funcionen”, clarificó. En este sentido, remarcó que su consumo sin control médico estricto puede acarrear efectos adversos significativos para el organismo.
Uno de los mayores peligros asociados a la “miel del amor” surge de su combinación con bebidas alcohólicas, un escenario frecuente en contextos de fiestas o reuniones sociales.
“El alcohol es un depresor del sistema nervioso y, junto con estas drogas, puede provocar una baja de presión severa, mareos intensos e incluso pérdida de conciencia”, alertó. A esto se suma el agravante de que se desconoce la dosis exacta de fármaco que contiene cada sobre, lo que incrementa exponencialmente su peligrosidad.
El especialista también señaló que en el caso de las mujeres, los riesgos podrían ser aún mayores. Según indicó, estos fármacos no tienen la misma efectividad que en los hombres y pueden generar más efectos adversos que beneficios potenciales. “Al no estar aprobados para su uso en mujeres, no se conocen completamente todos sus efectos”, sostuvo el médico.
Más allá de los daños físicos, el Dr. Ghedin puso el foco en las motivaciones psicológicas y sociales detrás del consumo de esta sustancia por parte de los jóvenes. “No es solo recreativo: muchos jóvenes lo usan para vencer miedos vinculados al rendimiento sexual”, explicó, señalando que persisten fuertes presiones sociales en torno a la sexualidad masculina, incluso en una época de mayor apertura aparente.
Finalmente, advirtió sobre el componente grupal determinante en estas conductas riesgosas. “Los jóvenes funcionan en grupo y muchas veces sienten que si no consumen o no están a la altura, quedan afuera”, indicó. En este contexto complejo, la combinación de presión social, desinformación masiva y el acceso facilitado a productos ilegales configura un escenario de alto riesgo que preocupa profundamente a los profesionales de la salud.
