Ante más de 30.000 fieles, el nuevo Pontífice recorrió el Anfiteatro Flavio llevando el madero durante más de una hora. En una ceremonia marcada por la actualidad, las meditaciones encargadas al padre Francesco Patton denunciaron la tiranía, el sensacionalismo mediático y el drama de los migrantes, llamando a los líderes mundiales a rendir cuentas por el uso del poder.

Un gesto que no se veía desde hace décadas
A diferencia de sus antecesores inmediatos —Francisco, que lo seguía a la distancia por su salud, o Benedicto XVI y Juan Pablo II, que solo la cargaban en tramos cortos—, León XIV completó todo el recorrido con la cruz a cuestas. El Papa, conocido por su perfil deportista, se mostró concentrado y firme, vistiendo su muceta y estola rojas, simbolizando el sufrimiento de la humanidad actual.

Diplomacia y oración por la paz
La jornada de León XIV comenzó con una intensa actividad diplomática. Por la mañana, mantuvo conversaciones telefónicas con, Isaac Herzog (Presidente de Israel), a quien le urgió reabrir el diálogo para una “paz justa y duradera” y proteger a los civiles y Volodimir Zelensky (Presidente de Ucrania), a quien le confirmó su cercanía ante el recrudecimiento de los ataques rusos durante la Pascua.

Meditaciones: una crítica feroz al poder y a los medios
Las reflexiones del Vía Crucis, preparadas por el excustodio de Tierra Santa, Francesco Patton, no evitaron los temas espinosos de este 2026. Sobre el poder, se advirtió que toda autoridad responderá ante Dios por “el poder de comenzar una guerra o terminarla” y por usar la economía para “oprimir o liberar a los pueblos”.

Sobre la dignidad, en la décima estación, se denunció a los regímenes autoritarios que desnudan prisioneros, a los abusadores y también a la “industria del espectáculo” y al “mundo de la información” por mercantilizar la privacidad y la desnudez para obtener audiencia y sobre las víctimas, hubo clamores por las mujeres víctimas de trata, los niños sin infancia por los conflictos y los migrantes que naufragan en viajes desesperados.

Regreso a la tradición en el Lavatorio de Pies
Este Viernes Santo se suma al gesto del Jueves Santo en la Basílica de San Juan de Letrán, donde el Papa León XIV retomó la tradición de lavar los pies a doce sacerdotes, un rito que no se realizaba en esa sede desde hace trece años. En su homilía, el Pontífice nacido en Chicago llamó a los católicos a “servir a los oprimidos” con humildad.
La actividad litúrgica continuará este sábado con la Solemne Vigilia Pascual, a la espera del Domingo de Resurrección y la bendición Urbi et Orbi.
