Los medios brasileños usan el gesto de Mariano Páez para ratificar el racismo de Agostina: “No fue un error, es un patrón”
Los principales medios de Brasil (CNN, Veja, Terra) trataron el video de Mariano Páez imitando a un mono como la confirmación del racismo en el caso de su hija Agostina. En Brasil, el hecho no fue visto como una "bravuconada de bar", sino como una provocación simbólica que reabre el debate sobre el clima cultural de la familia. El proceso judicial contra la joven sigue abierto en Río de Janeiro.

Grandes cadenas como CNN Brasil, Veja y Terra reflejaron el episodio del padre de la joven abogada santiagueña como una provocación simbólica. No lo vieron como un hecho aislado, sino como la confirmación de un patrón de conducta. El gesto de imitar a un mono, realizado a menos de 24 horas del regreso de su hija al país, reabrió las heridas en la sociedad brasileña.

Una frontera mediática que se borró en horas

El video de Mariano Páez en un bar santiagueño cruzó la frontera este 3 de abril, ocupando espacios centrales en medios como Metrópoles, O Dia, Correio 24 Horas y TNH1. El enfoque brasileño fue quirúrgico: resaltaron que, mientras Agostina Páez lograba salir de Brasil tras pagar una caución de R$ 97.000, su padre aparecía en su tierra natal repitiendo exactamente el mismo gesto discriminatorio que originó la causa judicial en Río.

“Continuidad, no casualidad”

Para la prensa brasileña, el tiempo político del hecho es lo que “cambia todo”. Veja y Terra subrayaron la frase de Mariano sobre el “asco por el Estado” y su imitación de un simio. La inferencia periodística en Brasil es clara: no se trata de un error individual de una joven, sino de un “clima familiar y cultural” que se manifiesta sin filtros. Esto transforma una “escena bochornosa” en una pieza de contexto fundamental para el expediente judicial que aún sigue abierto en Brasil.

La estrategia de la Inteligencia Artificial: Un “reflejo desesperado”

Los medios internacionales, especialmente CNN Brasil, recogieron la defensa de Páez, quien intentó negar la autenticidad del video alegando el uso de IA. Sin embargo, esta explicación fue recibida en Brasil con escepticismo, calificándola de “estrategia desesperada”, especialmente porque el propio Mariano admitió haber estado en el bar y reconoció a las personas que lo rodeaban en la grabación. En lugar de aplacar el escándalo, la negación lo agigantó.

El proceso judicial sigue vivo

Agência Brasil recordó a su audiencia que la autorización para que Agostina regresara a la Argentina no significa su sobreseimiento. La injuria racial en Brasil está equiparada al racismo, un delito imprescriptible y no excarcelable en términos de condena final. La conducta del padre es leída como una burla a la justicia brasileña, lo que podría endurecer la condena social y la mirada de los fiscales sobre el entorno de la acusada.

Para los medios internacionales Mariano Páez, quizás sin dimensionar el alcance de las redes sociales, convirtió un conflicto familiar en un incendio internacional. Al repetir el gesto que llevó a su hija a una celda en Río, no solo comprometió su imagen, sino que ratificó, ante los ojos de todo un país, que el escándalo original nunca fue un malentendido, sino una convicción.

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