El estado crítico de Julio De Vido reabre el debate por su detención
El exministro Julio De Vido fue internado en terapia intensiva tras sufrir una fibrilación auricular en el penal de Ezeiza. Aunque se encuentra estable tras un procedimiento cardíaco, permanece bajo monitoreo y tratamiento anticoagulante. Su defensa insiste en el pedido de prisión domiciliaria debido a su edad (76 años) y sus antecedentes de diabetes e hipertensión.

El episodio comenzó el pasado 1 de abril, cuando los médicos del Servicio Penitenciario Federal detectaron una alteración en el ritmo cardíaco del exfuncionario. Tras confirmarse el cuadro de fibrilación auricular, De Vido fue derivado a un centro especializado donde, este viernes, se le realizó un procedimiento que permitió estabilizar su condición clínica. Actualmente, el exministro recibe tratamiento con anticoagulantes por vía intravenosa y se espera que durante la próxima semana se le realicen nuevos estudios para evaluar su evolución.

Un cuadro de salud complejo

A sus 76 años, De Vido presenta un historial clínico delicado que incluye: Diabetes insulinodependiente, ya que padece esta enfermedad desde hace más de dos décadas, además de patologías crónicas y se encuentra bajo tratamiento por hipertensión y diversas cardiopatías. Por otro lado existen denuncias de la defensa, ya que sus abogados sostienen que el penal de Ezeiza no cuenta con los recursos para garantizar su dieta médica ni el suministro regular de insulina.

“Preferiría morirme en mi casa”

Hace apenas unas semanas, durante su declaración en el juicio por la causa Cuadernos ante el Tribunal Oral Federal N° 7, De Vido había lanzado un dramático pedido al juez Enrique Méndez Signori: “Estoy preso y enfermo, pero preferiría morirme en mi casa”. En dicha audiencia, el exministro rechazó las acusaciones de la fiscalía y cuestionó la validez de las pruebas en su contra, mientras insistía en que sus niveles de glucosa e hipertensión se habían vuelto incontrolables en el contexto de encierro.

A pesar de superar el umbral de los 70 años y de los informes médicos presentados, los pedidos de prisión domiciliaria han sido sistemáticamente rechazados por el juez de ejecución Ricardo Basílico y la Cámara de Casación. De Vido cumple una condena de cuatro años de prisión por administración fraudulenta en la causa “Once 2”, vinculada al desvío de fondos públicos, aunque fue absuelto por el delito de estrago culposo relacionado directamente con las víctimas de la tragedia ferroviaria.

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