Dolor y bronca en Tucumán: despidieron al niño fallecido por una descarga eléctrica durante el temporal
Vecinos de San Miguel de Tucumán despidieron al niño de 12 años fallecido por electrocución durante la tormenta del sábado. Denuncian que conexiones clandestinas de una feria informal y el histórico abandono de la zona provocaron la tragedia. La justicia investiga las causas mientras crece el reclamo por las inundaciones recurrentes en el sur de la capital tucumana.

Los vecinos de la calle Chacabuco al 2800 denunciaron la precariedad de las conexiones eléctricas en una feria informal de la zona; exigen controles urgentes ante las recurrentes inundaciones.

En un clima de profundo silencio, tristeza y una creciente indignación, los vecinos del barrio sur de San Miguel de Tucumán despidieron este domingo los restos del niño de 12 años que perdió la vida anoche. La tragedia ocurrió en medio del feroz temporal que azotó a la provincia, cuando el menor sufrió una descarga eléctrica mortal mientras las calles se encontraban completamente anegadas por la lluvia y el desborde de líquidos cloacales.

El velorio se llevó a cabo en la vivienda familiar de la víctima, sobre la calle Chacabuco al 2800, la cual permaneció cortada para albergar a una multitud de amigos, allegados y compañeros de la escuela de fútbol Crucero Belgrano. Bajo una carpa improvisada para protegerse de la inestabilidad climática, el dolor de la familia se mezcló con un reclamo que circula en voz baja pero con firmeza entre los habitantes de la zona: la existencia de conexiones clandestinas de electricidad vinculadas a una feria informal que funciona habitualmente en el sector.

Conexiones precarias y un reclamo histórico de abandono

Según el relato de los propios vecinos, los feriantes suelen conectarse de forma precaria al alumbrado público para obtener energía. Al desatarse la tormenta del sábado, los puestos habrían sido levantados con rapidez, dejando presuntamente cables y conexiones expuestas en contacto con el agua acumulada. En ese contexto de precariedad absoluta, se habría producido el accidente fatal. La justicia ya inició una investigación para determinar las responsabilidades materiales detrás de este hecho que hoy enluta a la comunidad.

A la tragedia se suma una denuncia histórica por el estado de la infraestructura en el sur de la capital tucumana. Los residentes aseguran que la zona es “olvidada” por las autoridades, sufriendo inundaciones sistemáticas cada vez que se registra una lluvia de intensidad. “Es un problema de siempre”, repiten con amargura, señalando que la mezcla de agua de lluvia con desechos cloacales y cables sueltos convierte al barrio en una trampa mortal. La despedida del niño se transformó así en un grito de auxilio colectivo para evitar que la desidia cobre nuevas víctimas.

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