En su primera Pascua como Papa, León XIV criticó la “idolatría del lucro”

En una Plaza de San Pedro desbordada por más de 50.000 fieles, el papa León XIV presidió este domingo su primera celebración de Pascua como Sumo Pontífice. Durante la tradicional bendición Urbi et Orbi, el sucesor de Francisco lanzó un vehemente llamado a la reconciliación mundial, aunque con un sello distintivo: evitó mencionar conflictos geográficos específicos, centrando su discurso en una crítica estructural a la “idolatría del lucro” y la indiferencia ante el odio.

A diferencia de la tradición vaticana, donde los papas suelen repasar uno a uno los focos de tensión internacional, León XIV optó por una reflexión universal. Instó a la humanidad a no resignarse ante la guerra y el aislamiento, calificando al sistema económico actual de saquear los recursos de la tierra en favor de una ganancia desmedida.

Tras años marcados por las limitaciones de salud del papa Francisco, la imagen de León XIV devolvió a la Santa Sede una sensación de renovación física. Elegido en mayo de 2025, este es su primer ciclo pascual completo, y los gestos de vitalidad no han pasado desapercibidos para los observadores internacionales.

El viernes, León XIV recuperó la práctica de portar personalmente la cruz durante las 14 estaciones del Viacrucis en el Coliseo Romano, un gesto de gran exigencia física que no se realizaba desde 1994.

A diferencia de los últimos años del pontífice argentino, el nuevo Papa presidió todos los ritos de la Semana Santa sin excepciones, incluyendo la postración en el suelo de la basílica durante la liturgia de la muerte de Cristo.

Tras la misa, el pontífice recorrió la Plaza de San Pedro y la Vía de la Conciliación en el papamóvil, deteniendo el vehículo en múltiples ocasiones para bendecir a niños y saludar a los peregrinos.

El recuerdo de su predecesor

A pesar de las diferencias en estilo y energía, León XIV tuvo palabras de afecto para el papa Francisco. Cabe recordar que el pontífice argentino falleció hace exactamente un año, pocas horas después de haber realizado su última aparición pública en esta misma plaza durante la Pascua de 2025.

“No debemos dejar que nos paralicen las losas de la guerra, las injusticias o el aislamiento”, exhortó el Papa durante la Vigilia Pascual, resumiendo el espíritu de una semana donde la esperanza fue el eje central de su oratoria.

Con esta celebración, el Papa consolida su liderazgo en una Iglesia que parece buscar un equilibrio entre la sobriedad en el discurso diplomático y un retorno a los simbolismos más tradicionales y exigentes del rito católico.

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