Los obispos de Santiago del Estero y Añatuya llamaron a “desarmar el lenguaje violento” en su mensaje de Pascua 2026
En su mensaje conjunto por Pascua 2026, los obispos de Santiago del Estero y Añatuya convocaron a recuperar la esperanza, rechazar la violencia y fortalecer la solidaridad, con especial mención a las familias afectadas por las inundaciones en la provincia.

En el marco de la Pascua de Resurrección 2026, la Arquidiócesis de Santiago del Estero y la Diócesis de Añatuya difundieron un mensaje conjunto en el que convocaron a recuperar la esperanza, fortalecer la solidaridad y rechazar la violencia en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

El documento fue firmado por el cardenal Vicente Bokalic Iglic, el obispo auxiliar de Santiago del Estero Enrique Martínez Ossola y el obispo de Añatuya, José Luis Corral.

En el texto, los religiosos destacaron que la cruz “no es sólo un signo de sufrimiento”, sino “el signo supremo del amor que se entrega sin reservas para salvarnos”, y remarcaron que en la actualidad existen “muchos crucificados” en la sociedad, haciendo referencia a quienes padecen soledad, abandono, injusticia, violencia, adicciones y falta de oportunidades.

Preocupa la agresividad

Los obispos advirtieron además sobre el crecimiento de la agresividad en las relaciones cotidianas, en las redes sociales y en los espacios de responsabilidad pública. En ese sentido, hicieron un fuerte llamado a “desarmar el lenguaje violento” y a promover el diálogo, la escucha y el encuentro. “El Crucificado ha resucitado, y con Él renace nuestra esperanza. Nada está definitivamente perdido cuando Dios tiene la última palabra”, expresaron.

En otro tramo del mensaje, pusieron en valor la solidaridad de los santiagueños frente a las inundaciones y los desbordes de los ríos Dulce y Salado, que afectaron a distintas comunidades de la provincia en los últimos meses.

Según señalaron, en medio del dolor surgieron numerosos gestos de ayuda, hospitalidad y acompañamiento, incluso de personas que también atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

“Estos signos de esperanza y de vida nueva son semillas de Resurrección”, sostuvieron los obispos, al tiempo que destacaron el rol de las familias, docentes, trabajadores, profesionales y comunidades que acompañan a quienes más lo necesitan.

Finalmente, renovaron el compromiso de la Iglesia de seguir anunciando “con alegría” la Resurrección de Cristo y concluyeron con un mensaje dirigido a todos los fieles: “Cristo vive y nos quiere vivos. ¡Feliz Pascua de Resurrección!”.

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