La “Operación Integridad” descabezó una organización que operaba en la Ruta 16. Se los acusa de robar U$S 6.000 a un automovilista, exigir coimas a tours de compras y vender droga secuestrada a dealers locales.
En una serie de procedimientos simultáneos realizados en Santiago del Estero, Córdoba y Entre Ríos, la Justicia Federal desarticuló una presunta asociación ilícita integrada por miembros de Gendarmería Nacional. La investigación, dirigida por el juez federal Guillermo Molinari y el fiscal Pedro Simón, reveló una trama de corrupción, robos y narcotráfico que tenía como epicentro la ciudad de Monte Quemado, departamento Copo.
El principal implicado es el primer alférez Cristian de Jesús Rolón, exjefe de Gendarmería en Monte Quemado y actual instructor en Jesús María (Córdoba), señalado como el “cerebro” de la banda. Junto a él fueron detenidos el sargento Rodrigo Martín Rocha (quien seguía en Monte Quemado) y el cabo primero Leonardo Emanuel Mela (con destino en Victoria, Entre Ríos).
El robo que inició la caída
La investigación se precipitó tras un operativo en la Ruta Nacional 16 durante 2023. Los gendarmes detuvieron a un automovilista de apellido Granado, le sustrajeron U$S 6.000 bajo el pretexto de una supuesta causa por “lavado de activos” y le informaron que el dinero quedaba a disposición de la Justicia.
Al día siguiente, el damnificado se presentó en el Juzgado Federal para acreditar el origen legal de sus ahorros, descubriendo la amarga verdad: el procedimiento nunca había sido notificado y no existía ninguna causa en su contra. La denuncia de Granado activó una red de escuchas telefónicas y seguimientos que duró cuatro meses.
“Trabajos” paralelos y venta de droga
Las pruebas recolectadas por la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos de Santiago del Estero desnudaron un accionar sistemático, se habrían apropiado de cargamentos de droga secuestrados en la ruta para luego venderlos a través de “dealers” amigos. Exigían dinero a los colectivos de compras que bajaban desde el norte (Orán, Salta). En un caso, una víctima realizó una transferencia bancaria como pago de coima, lo que se convirtió en una prueba irrefutable y utilizaban su autoridad para “mejicanear” (robar) pertenencias y efectivo a viajeros desprevenidos.
Los tres uniformados quedaron a disposición de la Justicia Federal santiagueña bajo los cargos de cohecho, malversación y robo, mientras no se descartan nuevas detenciones en las próximas horas.
