La diputada nacional Gabriela Flores formalizó su renuncia a la presidencia de la Comisión de Familias, Niñez y Juventud tras la polémica por el uso de recursos públicos. El detonante fue la viralización de una entrevista en la que la legisladora admitía haber utilizado los pasajes oficiales otorgados por el Congreso para costear viajes de su hijo.
La salida de Flores se concretó durante una reunión de comisión de ayer, en un clima de incomodidad para el bloque libertario. Las declaraciones de la diputada a FM Noticias generaron ruido en la oposición, pero también impactaron directamente en la base discursiva de La Libertad Avanza que sostiene como bandera el combate de los “privilegios de la casta”.
Ante la acefalía en la conducción de la comisión, el bloque de Unión por la Patria (UP) tomó la iniciativa y propuso una presidencia provisoria de la diputada Varinia Marín y se espera que en las próximas reuniones asuma formalmente el tucumano Pablo Yedlin.
Pese al escándalo y su renuncia al cargo máximo, Gabriela Flores no abandonará el cuerpo de trabajo; continuará integrando la comisión como vicepresidenta primera.
Desde el entorno de la diputada intentaron bajarle el tono a la polémica, asegurando que el bloque mantiene un “compromiso inquebrantable” con las políticas de niñez y familia, y que el cambio de autoridades busca preservar la operatividad de la comisión sin distracciones mediáticas.
El caso de Flores reavivó el debate sobre el uso de los pasajes legislativos, un beneficio que históricamente cuestionado pero que, en el marco de la actual gestión, adquiere una sensibilidad mayor. Para muchos sectores del arco político, el hecho de que una referente de LLA —que predica el ajuste y la transparencia— reconozca con naturalidad el uso de fondos públicos para fines familiares representa un golpe a la credibilidad del discurso oficial.
