Una multitud se concentró en el casco céntrico de Comodoro Rivadavia para exigir justicia por Ángel Nicolás López, el niño de 4 años que falleció el pasado domingo tras ingresar en estado crítico al Hospital Regional. La movilización, marcada por globos blancos y velas, no solo puso el foco en la tragedia del menor, sino que sirvió como caja de resonancia para otros crímenes impunes que sacuden a la localidad.
La columna de manifestantes partió desde la plaza de la Escuela N.º 83. En un clima de profunda consternación, vecinos y familiares de diversas víctimas marcharon bajo una consigna unificada: que la muerte de Ángel no quede en el olvido. Durante el recorrido, los nombres de Valeria Schwab y Diego Serón también se hicieron presentes, evidenciando una herida abierta en la sociedad comodorense ante la falta de resoluciones judiciales.
El reclamo apunta directamente contra la madre biológica del niño, Mariela Altamirano, y su actual pareja, Maicon González. Ambos son sospechosos de una muerte que la autopsia vinculó con una serie de traumatismos graves, contradiciendo la versión inicial de la madre, quien alegó una descompensación repentina.
Lorena Andrade, madrastra de Ángel, fue la voz más dura durante la jornada. Denunció públicamente que la madre biológica intentó evitar que se realizara la autopsia: “Murió al cuidado de esas personas. La madre pidió que le entreguen el cuerpo sin la autopsia. Le dije que era una asesina”.
Más allá de la autoría material del hecho, la indignación de la comunidad también se dirige hacia el sistema judicial. Ángel vivía con su padre biológico, Luis López, y su madrastra, quienes sostienen que el niño estaba a salvo con ellos. Sin embargo, por disposición del juez de familia Juan Pablo Pérez, se había iniciado un proceso de revinculación con Altamirano.
La polémica radica en que, según denunció la familia paterna, la mujer había abandonado al menor cuando este tenía apenas un año de vida. La decisión de reintegrarlo a ese entorno es profundamente cuestionada por la comunidad.
Estado de la causa
Mientras la ciudad sigue movilizada, la Justicia avanza en la recolección de pruebas que confirmen la mecánica de los traumatismos detectados en el cuerpo del menor. Por el momento, la situación de Altamirano y González es crítica, mientras que el pedido de la comunidad es de penas máximas y una revisión de los protocolos de revinculación familiar para evitar que la historia de Ángel se repita.
