La calma en Medio Oriente parece alejarse cada vez más. Tras una jornada de más de 21 horas de negociaciones en el Hotel Serena de Islamabad, las delegaciones de Estados Unidos e Irán se fueron sin alcanzar un consenso. El estancamiento profundiza la incertidumbre en una región que ya atraviesa semanas de hostilidades.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, fue el encargado de comunicar el desenlace antes de partir en el Air Force Two. Según la administración norteamericana, el punto de ruptura insalvable sigue siendo la verificación del programa nuclear iraní. Washington exige garantías tangibles de que Teherán no busca el desarrollo de armamento atómico, algo que el régimen persa aún se niega a conceder en los términos propuestos.
Pero Vance no se fue con las manos vacías, ya que dejó en suelo paquistaní lo que describió como una “última oferta de paz”, un documento que ahora queda bajo análisis del líder supremo en Irán.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, calificó las pretensiones de la Casa Blanca como “irrazonables” y buscó bajar la temperatura a la falta de resultados inmediatos. “Estas negociaciones se celebraron tras 40 días de guerra. Es natural que desde el principio no esperáramos llegar a un acuerdo en una sola sesión”, sostuvo.
Mientras los diplomáticos discutían en Pakistán, el estruendo de la guerra no cesó. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantuvieron su ofensiva contra Hezbollah en Líbano. Además, confirmaron la destrucción de un laboratorio de explosivos en la frontera con Cisjordania durante la noche del sábado, lo que evidencia que la actividad militar no se detuvo por el diálogo en Islamabad.
Ante este panorama, el primer ministro británico, Keir Starmer, intervino este domingo instando a ambas naciones a “encontrar una salida” urgente. En una comunicación oficial con el sultán de Omán, Haitham bin Tarik al Said, Starmer calificó como “vital” el mantenimiento de un alto el fuego y la prevención de cualquier escalada que involucre directamente a las potencias.
Apagón digital: Irán rompe récords de censura
En el plano interno, el régimen de Teherán mantiene una política de puño de hierro sobre las comunicaciones. Según el grupo de monitoreo NetBlocks, el bloqueo nacional de internet en Irán ya superó una marca histórica: 44 días consecutivos de interrupción, con más de 1.032 horas sin conexión estable. Se trata de uno de los cierres digitales más prolongados y costosos en la historia de una sociedad moderna conectada.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, reforzó la postura defensiva del régimen al asegurar que Estados Unidos es “incapaz” de generar la confianza necesaria para que Teherán ceda en sus posiciones.
