En una nueva entrega de la sección de historias de vida en el exterior de Info Stream, conversamos con Gisell Fernández, una joven santiagueña que desde agosto de 2024 reside en Londres. En una charla cargada de anécdotas, Gisell relató cómo pasó de ser diseñadora gráfica en Santiago del Estero a trabajar en ventas en uno de los aeropuertos más transitados del mundo, impulsada por una historia de amor que nació en la virtualidad.
La travesía de Gisell comenzó de la manera menos pensada: a través de un meme en Instagram que la llevó a una aplicación de citas. Allí conoció a Charlie, un inglés que, tras siete meses de relación a distancia, decidió mudarse a La Banda para vivir con ella durante un año. El lazo de Charlie con la “Cuna de Poetas y Cantores” fue tan fuerte que incluso se tatuó un coyuyo en honor a la provincia. Finalmente, la pareja decidió radicarse en Londres, donde se casaron y comenzaron su vida juntos.
El choque cultural: clima, comida y códigos
Uno de los mayores desafíos para Gisell ha sido el clima británico, al que describió como una constante de humedad y cielo nublado que puede afectar el ánimo. “No sabía que existía la depresión estacional hasta que vine aquí”, confesó, contrastando el gris londinense con el sol extremo de Santiago. En cuanto a la gastronomía, la santiagueña fue tajante al criticar la cocina británica, mencionando con horror el tradicional desayuno de porotos sobre tostadas (beans on toast) y extrañando profundamente las empanadas y los sándwiches de milanesa.
En el ámbito social, Gisell destacó que, si bien la gente es formal, existe una distancia emocional que dificulta entablar amistades profundas con los locales. “Mis amigos terminan siendo latinos porque tenemos los mismos códigos y las mismas ganas de salir a bailar”, explicó. También mencionó lo complejo de entender los modismos ingleses, donde frases como “cuando tengas cinco minutos” en realidad significan que la tarea debe realizarse de inmediato.
La vida en el aeropuerto y el “piso social”
Actualmente, Gisell trabaja en el área de ventas de un aeropuerto, una labor que la obliga a interactuar con personas de todas las nacionalidades y acentos, lo que la ha llevado a aprender variantes de portugués e italiano para comunicarse. A pesar de la nostalgia, valoró la estabilidad económica de Inglaterra, señalando que existe un “piso social” que asegura que ciertas carencias extremas que se ven en Argentina no existan allí.
Para cerrar, Gisell dejó un mensaje de aliento para aquellos santiagueños que están considerando emigrar: “Anímense, porque lo peor que puede pasar es que no les guste y se vuelvan; volverse tampoco es una derrota”. Aunque disfruta de la diversidad cultural de Londres, no descartó la posibilidad de regresar a Santiago en el futuro, bromeando con que Charlie, a pesar de su amor por la banda y su tatuaje, todavía tiene que mejorar su español si planea ponerse un negocio en la provincia.
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