En medio de una creciente ola de rumores y reclamos por cortes en los servicios, el director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, aseguró que la atención a los afiliados en todo el país se mantiene con normalidad. En una entrevista para C6Digital, el funcionario buscó llevar tranquilidad a los jubilados y explicó los cambios que la gestión está implementando para “ordenar el presupuesto”.
Leguízamo desestimó las versiones sobre falencias graves en el sistema, aunque admitió un “pequeño atraso de 15 días” durante marzo en el pago a especialistas. Según el titular del organismo, los vencimientos previstos para ese mes ya fueron completados al 31 de marzo y actualmente se cumple con un cronograma escalonado de pagos.
Aumento del 120% en la cápita médica
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el valor de la cápita que reciben los profesionales, un reclamo recurrente en las provincias. Leguízamo defendió el avance hacia un modelo de “cápita cerrada” y detalló una actualización significativa en los montos, valor anterior, $950 pesos, valor actual: $2.100 pesos. El objetivo es que este incremento del 120% mejore la trazabilidad y reforzar la auditoría, pagando un monto fijo por cada afiliado asignado al profesional para tener un mayor control presupuestario.
Respecto a la “peregrinación” de jubilados por farmacias que no aceptan la cobertura, el funcionario aclaró que el PAMI mantiene los contratos vigentes con la industria y las cámaras, pero que el instituto no interviene en las decisiones contractuales individuales de cada farmacia.
Para aquellos casos donde el servicio no se preste correctamente, Leguízamo instó a los afiliados a utilizar los canales de denuncia oficiales:
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PAMI Escucha.
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Sitio web oficial.
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App de PAMI (cada vez más accesible para gestiones digitales).
La definición política más fuerte de la charla fue la necesidad de una administración rigurosa. “El presupuesto tiene que estar ordenado, auditado y controlado”, sentenció Leguízamo. Para el Gobierno, este esquema de pagos y auditorías es el “punto de partida” para normalizar el sistema y recuperar el control sobre una estructura que impacta directamente en millones de personas.
