La justicia argentina dio un paso decisivo este viernes para cerrar uno de los casos más atroces de la provincia de Buenos Aires. Las autoridades de Perú notificaron formalmente la disponibilidad de Tony Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, para ser extraditado y juzgado en el país como el principal sospechoso del asesinato de tres jóvenes mujeres.
El traslado, que será coordinado por Interpol, deberá concretarse en un plazo máximo de 30 días. Debido a la peligrosidad del imputado y sus nexos con el crimen organizado, se espera un operativo de seguridad de alta complejidad con la intervención de fuerzas especiales.
El año pasado, un estallido de violencia en Florencio Varela terminó con las vidas de Morena Verdi, Brenda Loreley del Castillo y Lara Morena Gutiérrez. La Justicia argentina aguarda a Valverde Victoriano para imputarle cargos que solo prevén la prisión perpetua, como homicidio agravado (concurso premeditado de dos o más personas), alevosía y ensañamiento y femicidio.

Narcotráfico y trata
La investigación, liderada por el Juzgado Federal N° 2 de Morón a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez, sostiene una hipótesis que va más allá de los asesinatos. Se sospecha que “Pequeño J” integraba una red criminal dedicada al narcotráfico, la trata de personas y el lavado de activos.
Bajo esta línea, los femicidios de las tres jóvenes habrían sido el desenlace de disputas internas dentro de esta estructura delictiva, lo que marca la crueldad con la que operaba la banda.
Con la luz verde del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, se han iniciado las gestiones diplomáticas finales. Una vez que el avión de Interpol toque suelo argentino, Valverde Victoriano será trasladado directamente a la sede judicial en Morón.
Allí deberá prestar declaración indagatoria, un acto que marcará el inicio formal del proceso judicial en su contra. Las familias de las víctimas, que han mantenido el reclamo de justicia desde el día del crimen, aguardan que la llegada del acusado sea el principio del fin de la impunidad.
