Las sospechas de fraude por parte de la firma UM Argentina Inversiones SA. se amplían con la aparición de nuevos denunciantes que reclaman millones de dólares. El caso que salió a la luz tras el hallazgo del cuerpo del financista Martín Maldonado en un barrio privado, complicaría a sus socios.
Y es que cuatro damnificados de Santiago del Estero, Buenos Aires y Córdoba se sumarían a la denuncia impulsada por el Dr. Diego Lindow, en representación del inversor cordobés Alejandro Martín Marchese. Según las presentaciones, el dinero entregado para inversiones habría sido desviado por Maldonado para fines personales, aunque bajo la estructura administrativa de la empresa.
El eje de la disputa judicial radica en si la responsabilidad es exclusiva del fallecido o si alcanza a la sociedad en su conjunto. Para la querella, la empresa no puede alegar desconocimiento de las maniobras, ya que durante meses la propia firma UM Argentina depositó los intereses correspondientes a los clientes en sus cuentas.
Se sospecha que Maldonado utilizó parte de ese capital para adquirir bienes en Paraguay y otros activos personales, pero la obligación legal de responder ante los inversionistas recae sobre la persona jurídica de la firma.
Un nuevo tramo de la investigación apunta directamente al círculo íntimo de Maldonado. El Dr. Lindow confirmó que solicitará que se investigue a la viuda del financista, basándose en que la mujer poseía las claves de acceso a las cuentas bancarias de su esposo y participaba activamente en el manejo de los bienes.
La hipótesis de la querella sugiere que la mujer no solo podría haber estado al tanto de las presuntas maniobras fraudulentas, sino que incluso podría haber tenido un rol en la ejecución de las mismas. Este pedido de investigación busca rastrear el flujo de los millones de dólares que hoy se encuentran desaparecidos.
Mientras los reclamos se multiplican, los socios sobrevivientes de UM Argentina mantienen una postura de rechazo, insistiendo en que desconocen las deudas reclamadas. Sin embargo, el avance de las peritajes y las nuevas testimoniales plantean un panorama sumamente complejo para la empresa, que ahora enfrenta una presión judicial que trasciende las fronteras de la provincia.
El caso tomó estado público luego de que Martín Maldonado, financista de 50 años, fuera hallado sin vida el 2 de marzo en el barrio privado El Timbó. La autopsia determinó que se trató de un suicidio y descartó la intervención de terceros. Sin embargo, a partir de ese hecho comenzaron a emerger reclamos de inversores que aseguran haber entregado importantes sumas de dinero a la firma.
