El poder adquisitivo de los argentinos sigue degradándose, de acuerdo a los últimos datos publicados por el Indec. En febrero los salarios de los trabajadores registrados aumentaron apenas un 1,8%, con lo cual quedaron por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que marcó un 2,9% en el mismo periodo.
Con este resultado, los sueldos encadenan seis meses consecutivos perdiendo la carrera contra la inflación. La brecha se vuelve más evidente al observar el panorama anual. Mientras que la inflación acumulada en lo que va del año ya alcanza el 5,9%, los salarios apenas subieron un 3,9%. Mientras que, en la medición interanual, el avance salarial fue del 27,5% frente a una suba de precios del 33,1%.
El informe del organismo estadístico revela un comportamiento heterogéneo según el tipo de empleo.
Sector Público: Los salarios avanzaron un 2,3%.
Sector Privado Registrado: Registró un incremento del 1,6%.
Sector Informal (No registrados): Sorprendió con una suba del 4,6%.
Sin embargo, los especialistas advierten que el dato de los informales debe tomarse con cautela. Jorge Colina, director de Idesa, señala que este sector está simplemente “recuperando un poco del terreno perdido” tras años de retraso extremo. Además, el Indec aclara que las cifras de este segmento tienen un rezago de cinco meses, por lo que no reflejan el impacto inflacionario más reciente.
A pesar del deterioro frente a los precios en las góndolas, la apreciación cambiaria generó un fenómeno curioso. Según Claudio Caprarulo, director de Analytica, el poder de compra medido en dólares creció un 11% desde noviembre. No obstante, esta mejora en moneda extranjera no compensa la caída real mensual en el mercado interno, que ya suma un 2% de pérdida en lo que va del año para el sector privado.
El análisis de Nadin Argañaraz, director del Iaraf, pone énfasis en el ajuste en el Estado. Desde que asumió la actual gestión en noviembre de 2023, los salarios del sector público nacional se desplomaron un 37,2% en términos reales, una cifra que contrasta fuertemente con el 3,5% de caída que sufrieron los privados formales en el mismo periodo.
Desde la Fundación Libertad y Progreso, Iván Cachanosky apuesta por un segundo semestre más amable. “Los niveles de inflación comenzarían a ceder a partir de abril, lo que podría dar un respiro a la evolución del salario real, incluso con índices que empiecen con ‘1’ en algún momento del año”, estimó.
En la vereda opuesta, Argañaraz advierte sobre el peso de la inercia. Sus proyecciones indican que, aun si los salarios reales se mantuvieran estables desde ahora, el “arrastre estadístico” condenaría al 2026 a cerrar con una caída real de casi el 3% para los privados y de hasta un 7% para los empleados públicos nacionales.
