El próximo 21 de abril, a las 17:00, la Basílica de Luján será el escenario de una misa en memoria del papa Francisco, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. El encuentro no solo busca honrar el legado del primer pontífice latinoamericano, sino que también se perfila como una de las convocatorias políticas más transversales del año.
La ceremonia será presidida por el arzobispo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), y contará con la presencia de todos los obispos del país, quienes se encontrarán en plena Asamblea Plenaria. La elección de Luján, el santuario nacional por excelencia, refuerza el carácter institucional de un homenaje que pretende trascender lo estrictamente religioso.
El evento fue pensado para proyectar una imagen de unidad y pluralidad en un clima político de alta fragmentación. Según fuentes eclesiásticas, la invitación se extendió a los tres poderes del Estado, gobernadores y referentes sociales y sindicales.

Hasta ahora, la vicepresidenta Victoria Villarruel confirmó su participación, mientras que el presidente Javier Milei estará de viaje. Será la ausencia más notoria, ya que el mandatario estará en Israel, cumpliendo con una agenda oficial que incluye su participación en los actos por el Día de la Independencia de aquel país y definiciones geopolíticas sobre el posible traslado de la embajada argentina a Jerusalén.
Además, se espera la concurrencia de mandatarios provinciales de distintos signos políticos, otorgándole al acto una relevancia institucional de alcance nacional.
Pero además, en un gesto de unidad interreligiosa y siguiendo la impronta de diálogo que marcó el pontificado de Jorge Bergoglio, participarán líderes de las comunidades judía, musulmana y evangélica en una invocación conjunta.
