A poco más de dos años de haber asumido, los datos muestran un giro brusco respecto de aquel inicio en el que se definía como “producto de las redes”. Según relevamientos recientes de consultoras como QSocial, su nivel de incidencia en X pasó de 3,1 millones de interacciones mensuales a apenas 400.000. La caída, del 87%, impacta de lleno en el espacio donde Milei construyó identidad, volumen y agenda.
El retroceso no es solo cuantitativo. Informes de Monitor Digital advierten un fuerte deterioro en el clima de conversación: durante la última semana, la Casa Rosada acumuló cientos de miles de menciones con un 93% de negatividad, mientras que el propio Presidente registró un 89% de comentarios negativos. Es decir, incluso cuando crece la conversación, lo hace en términos adversos.
¿Qué domina el debate digital?
En paralelo, la consultora Ad Hoc detectó que los temas que dominan el debate digital —como la inflación o los cuestionamientos a funcionarios— concentran altos niveles de rechazo. En particular, la figura de Manuel Adorni se convirtió en el foco más persistente de crisis online, con menciones sostenidas y mayormente negativas.
El desgaste también alcanza al círculo más cercano del Presidente. La secretaria general Karina Milei presenta niveles de negatividad cercanos al 80%, mientras que Adorni ronda el 70%. Este escenario debilita el ecosistema digital oficialista, que además muestra fracturas internas y menor capacidad de respuesta coordinada.
A diferencia del arranque de gestión, cuando el oficialismo dominaba la conversación digital, hoy se observa una retracción del apoyo y una pérdida de entusiasmo incluso dentro de su propia comunidad. Las “huestes tuiteras” que antes amplificaban cada mensaje ahora aparecen desmovilizadas o atravesadas por disputas internas, lo que reduce aún más el alcance del Presidente.
Los números refuerzan esta tendencia: en comparación con los primeros meses de 2024, cuando superaba los 40 millones de reacciones positivas, en 2026 apenas alcanza la mitad. El respaldo en redes parece haberse concentrado en un núcleo más ideologizado, con menor capacidad de expandirse hacia audiencias más amplias.
Especialistas en comunicación digital coinciden en que el fenómeno responde a múltiples factores: desgaste de la gestión, pérdida del efecto novedad, menor interacción de opositores y, sobre todo, una estrategia centrada más en la confrontación cultural que en la difusión de políticas públicas.
Así, el espacio que alguna vez fue su mayor fortaleza hoy se transforma en un terreno adverso. La caída en redes no solo refleja un cambio en el humor digital, sino que expone una dificultad creciente del Gobierno para sostener apoyo, instalar agenda y ordenar su propia narrativa en el escenario donde Milei supo ser más fuerte.
