Argentina se comprometió a exportar 100 mil toneladas de carne vacuna a precios más baratos para el mercado norteamericano. El dato golpea de lleno en el bolsillo local: en un contexto de caída del consumo y salarios atrasados, la carne nacional podría terminar siendo más barata en EE.UU. que en las propias carnicerías argentinas.
Estados Unidos tiene el stock ganadero más bajo en 75 años, con una producción en caída y un fuerte aumento de importaciones. En ese marco, Argentina aparece como proveedor clave. El acuerdo también contempla beneficios para productos e inversiones estadounidenses, con reducción y eliminación de aranceles en distintos sectores. Pero el foco está puesto en la carne, un símbolo nacional que vuelve a encender el debate.
En febrero, Estados Unidos amplió el cupo de importaciones de carne vacuna argentina para todo el año. Se trata de una expansión no incluida en el Acuerdo de Comercio e Inversiones, que parte de un decreto firmado por Donald Trump y que autoriza 80.000 toneladas métricas adicionales a las 20.000 ya existentes, sumando 100.000 toneladas para el año.
La ampliación se repartirá en cuatro tramos trimestrales (20.000 toneladas cada uno entre febrero y diciembre de 2026), y fue justificada por la sequía y la caída de producción interna de carne en Estados Unidos, lo que generó escasez en la oferta y alto precio del producto.
Esto implica que la mejora del acceso para la carne argentina no surgió del acuerdo comercial bilateral, sino de un decreto presidencial de EE.UU., ya que Trump no tiene competencias para fijar cupos y aranceles en el marco del tratado y por eso recurrió a esa vía ejecutiva.
La justificación oficial para este incremento temporal en la cuota de importación radica en la situación del mercado interno de carne vacuna en Estados Unidos. El texto oficial de la proclamación, basado en informes del Secretario de Agricultura y otros datos relevantes, concluyó que la oferta nacional de recortes de carne vacuna magra es insuficiente para satisfacer la demanda interna a precios razonables.
Esta coyuntura es atribuida a los efectos de una sequía y a una importante disrupción en el mercado nacional, factores que han derivado en una caída de la producción interna y la consecuente escasez del producto, impulsando los precios al alza.
Ante este panorama, el jefe de Estado estadounidense consideró “necesario y apropiado aumentar temporalmente la cantidad de importaciones de recortes de carne magra sujetas a la tasa arancelaria dentro del cupo establecida bajo el TRQ para carne vacuna”. En consecuencia, se determinó asignar la totalidad de la cantidad adicional de 80.000 toneladas al mercado argentino.
