El 12 de marzo de 2025, el Congreso de la Nación fue el escenario de una marcha de jubilados quienes, con el apoyo de diversas agrupaciones, reclamaban mejoras en sus haberes. Lejos de alcanzar un acuerdo, la movilización fue reprimida mediante la aplicación del “protocolo antipiquetes”, dejando un saldo de aproximadamente 114 detenidos y 672 heridos. Entre ellos se encontraba Pablo Grillo, fotógrafo independiente de 35 años, quien debió ser internado en estado crítico tras ser alcanzado por un proyectil disparado por un gendarme.

Pablo se encontraba de cuclillas, intentando capturar una imagen de la policía detrás de las llamas, cuando un cartucho de gas lacrimógeno impactó directamente en su cabeza. El golpe le provocó una fractura de cráneo con posibles secuelas neurológicas permanentes. “Recuerdo solo un par de secuencias, no todo”, aseguró Pablo, quien tras luchar por su vida permaneció internado casi un año, recibiendo el alta recién en marzo del corriente año.
“Fue un año de sensaciones extremas, desde lo ocurrido hasta su milagrosa recuperación”, comenta Fabián Grillo, padre del fotógrafo. Pablo atravesó un total de ocho operaciones y una intervención menor, en un proceso marcado por avances y recaídas. Actualmente, la investigación se encuentra en etapa de instrucción, próxima a ser elevada a juicio oral. Recientemente se realizó una junta de médicos forenses para evaluar su cuadro clínico, lo que representaría el último requerimiento procesal necesario para iniciar el debate.

“La obediencia debida es una discusión vieja”, sentencia Fabián, quien sostiene que el denominado “protocolo antipiquetes” es un término eufemístico y engañoso.
Por su parte, Pablo reflexiona con cierta ironía sobre la atención recibida: “Lo viví con mucha gracia; antes no me daban bola, no querían ver mis fotos, y ahora todos me apoyan y me dan aliento”. A pesar de la gravedad de lo sucedido, Pablo mantiene intacta su pasión: sueña con ser fotógrafo oficial del Club Atlético Independiente y aconseja a los futuros fotoperiodistas que nunca dejen de estudiar y que este tipo de tragedias no los detengan.
