Luego de la contundente victoria ante Defensa y Justicia que le permitió sellar su clasificación a los playoffs, Boca entra en una etapa determinante de la temporada. No solo por lo que se juega en cada competencia, sino también por la exigencia física y logística que deberá afrontar en los próximos días, con tres viajes largos en muy poco tiempo.
El itinerario comenzará el lunes, cuando la delegación emprenda vuelo rumbo a Belo Horizonte para enfrentar a Cruzeiro por una nueva fecha de la Copa Libertadores. Tras el partido en Brasil, el equipo regresará a Buenos Aires con poco margen de recuperación y rápidamente deberá enfocarse en el torneo local.
Si bien resta la confirmación oficial, todo indica que Boca visitará a Central Córdoba el sábado en Santiago del Estero. Para ese compromiso, el cuerpo técnico evaluará si realiza una rotación importante del plantel o mantiene la base titular, teniendo en cuenta la cercanía con el siguiente desafío. El viaje al norte argentino será relativamente corto en comparación con los otros trayectos, pero se suma a una agenda ya cargada.
Sin demasiado descanso, el Xeneize volverá a armar las valijas para viajar a Guayaquil, donde enfrentará a Barcelona en un duelo clave para sus aspiraciones en la Libertadores. Este tramo será el más extenso de la travesía, tanto por la distancia como por el desgaste acumulado.
En total, el equipo recorrerá más de 14.800 kilómetros en poco más de una semana, sin contar los traslados internos en cada ciudad. Un desafío que pondrá a prueba no solo el rendimiento físico de los jugadores, sino también la planificación del cuerpo técnico encabezado por Claudio Úbeda, que deberá administrar cargas, evitar lesiones y sostener la competitividad en todos los frentes.
A pesar del contexto exigente, Boca llega con confianza. Arrastra una racha positiva, se mantiene invicto en una extensa serie de partidos y comenzó la Libertadores con resultados alentadores. Además, ya aseguró su lugar en los octavos de final del torneo local y apunta a seguir avanzando.
Tras esta intensa seguidilla, el calendario podría darle un respiro relativo, con varios encuentros en condición de local. En La Bombonera, el equipo buscará hacerse fuerte para encarar la etapa decisiva del semestre, tanto en el plano doméstico como internacional.
La travesía que se aproxima será, sin dudas, una prueba de carácter para Boca, un desafío donde no solo importarán los resultados, sino también la capacidad de adaptación ante un calendario tan demandante como determinante.
