La Cámara revoca el procesamiento del “Señor J” por el triple crimen de Florencio Varela
La Cámara Federal de San Martín dictó la falta de mérito para Joseph Freyser Cubas Zavaleta, sospechoso de ser el autor intelectual del triple crimen de Florencio Varela. El tribunal consideró insuficientes las pruebas en su contra, aunque confirmó el procesamiento y la prisión preventiva de otros seis acusados. La investigación continúa enfocada en el engaño y traslado de las tres víctimas hacia la vivienda donde fueron ejecutadas.

La resolución de la Cámara Federal de San Martín sacudió el tablero de una de las causas más oscuras del último año. Joseph Freyser Cubas Zavaleta, señalado inicialmente como el autor intelectual de los asesinatos de Morena Verdi, Lara Gutiérrez y Brenda del Castillo, recibió la falta de mérito.

El “Señor J” bajo la lupa: ¿Por qué quedó al margen?

Los jueces Néstor Barral y Alberto Lugones consideraron que la acusación contra Cubas Zavaleta era “frágil”. El procesamiento se sostenía casi exclusivamente en los dichos de otra imputada, sin pruebas físicas o tecnológicas que respaldaran su rol como cerebro del crimen. Un dato no menor: el imputado ya estaba privado de su libertad al momento de los homicidios. Esto no significa que sea inocente. La falta de mérito implica que la prueba actual no alcanza para procesarlo, pero la investigación sobre él continúa abierta. Seguirá detenido por otra causa federal.

Prisión preventiva confirmada para la “mano de obra”

A diferencia de Cubas Zavaleta, la situación del resto de los imputados es crítica. La Cámara ratificó que Milagros Ibáñez, Víctor Sotacuro Lázaro, Miguel Villanueva Silva, Matías Ozorio, Iara Ibarra y Maximiliano Parra deben seguir en prisión.

La justicia tiene contra ellos un arsenal de evidencias, cámaras de seguridad, es decir registros del traslado de las víctimas, peritajes telefónicos, el impacto de antenas muestra una “acción coordinada” en tiempo real y la limpieza de la escena, pruebas de que participaron en la quema de la camioneta y el intento de ocultar los cuerpos en la casa de la calle Chañar.

El fallo ratifica la hipótesis del engaño: las tres jóvenes fueron atraídas a una supuesta fiesta, pero terminaron captadas y trasladadas en una camioneta hacia el sitio donde fueron asesinadas. Para los magistrados, cada uno de los procesados cumplió un rol específico (captación, logística o ejecución) en un plan que funcionó como un reloj criminal.

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