“Soy gordo y la aplasté sin querer”, la insólita respuesta de un femicida que mató a su mujer durante un encuentro sexual

“Soy gordo y la aplasté sin querer”, dijo el presunto femicida de Ada Barrozo Quilo, una mujer de 44 años oriunda de Santa Cruz. Las inconsistencias en las declaraciones de su esposo permitieron abrir una investigación por presunto femicidio en Caleta Olivia, luego de que la autopsia descartara una causa natural y confirmara que falleció por asfixia mecánica.

En un primer momento, el hecho había sido interpretado como un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, los resultados forenses cambiaron el rumbo del caso: el cuerpo presentaba múltiples lesiones graves, entre ellas nueve costillas fracturadas, perforaciones en ambos pulmones y signos de edema interno, lo que evidenciaría una violencia incompatible con un accidente.

Principal sospechoso

El principal sospechoso es su pareja, Sergio Navarro, de 34 años, quien fue detenido y dio versiones contradictorias. Inicialmente aseguró que intentó reanimarla, pero luego sostuvo que la muerte ocurrió durante una relación sexual, al “aplastarla sin querer”. No obstante, pericias posteriores indicaron que para provocar ese nivel de daño se habría requerido una presión sostenida durante varios minutos.

Otro elemento que complica su situación es la presencia de lesiones en sus manos, compatibles con mordeduras, lo que refuerza la hipótesis de que la víctima intentó defenderse.

El hecho ocurrió en la madrugada del 11 de marzo, en una vivienda del barrio 132 Viviendas. La escena también generó dudas: en lugar de llamar a emergencias, el acusado alertó a una vecina golpeando la pared. Cuando un testigo intentó ingresar, encontró la puerta cerrada y debió acceder por una ventana.

Antecedentes de violencia de género

La investigación también puso el foco en el contexto previo de la relación. Según la querella, existían antecedentes de violencia física, psicológica y económica. Personas del entorno de la víctima señalaron que había mostrado golpes en distintas ocasiones y que su situación personal y laboral se había deteriorado con el tiempo. Incluso, se analiza si el acusado ejercía control sobre sus movimientos.

La causa tuvo varios cambios de calificación. Comenzó como una averiguación de causales de muerte, luego pasó a homicidio culposo y finalmente fue recaratulada como homicidio doloso doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

En paralelo, se ordenaron nuevas medidas para profundizar la investigación, entre ellas la exhumación del cuerpo, cuyos restos fueron trasladados a la capital provincial para ampliar los estudios forenses y precisar la mecánica del hecho.

Mientras tanto, Navarro permanece detenido, con la excarcelación rechazada, y bajo investigación en una causa que busca determinar si se trató de un crimen en un contexto de violencia de género.

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