El influencer salteño Michelo ha vuelto a sacudir las redes sociales, pero esta vez lejos de los lujos de Caracas o las consignas políticas internacionales. Un video viralizado en TikTok y X lo muestra trabajando como mozo en un bar de su provincia natal, acompañado de un mensaje cargado de dramatismo: “Un nuevo comienzo después de perderlo todo. Voy a dar lo mejor de mí para volver a resurgir”.
La reaparición del joven no pasó inadvertida, ya que su figura está envuelta en una de las polémicas más grandes del último año en el ámbito de los creadores de contenido. Michelo fue blanco de duras críticas tras su viaje a Venezuela, donde se mostró como un ferviente defensor de la gestión de Nicolás Maduro y la “Revolución Bolivariana”, cuestionando a Estados Unidos y defendiendo el sistema chavista mientras el país atravesaba momentos de extrema tensión social.
Aquellos videos desde Caracas, donde aseguraba ver a un “pueblo organizado”, le costaron la pérdida de seguidores y un fuerte repudio en Argentina, donde muchos cuestionaron la veracidad de sus crónicas.
El fantasma del “Fake”
La duda que circula entre los usuarios de Salta y el resto del país es legítima. No es la primera vez que Michelo utiliza situaciones extremas para captar la atención. Recientemente, tras su regreso al país, circularon imágenes suyas simulando una situación de indigencia en la calle, un episodio que muchos calificaron de “insensible” y “armado” para victimizarse frente a la ola de cancelaciones.
Hasta el momento, no existe una confirmación oficial de que el influencer forme parte de la plantilla estable del local gastronómico. Como sucede habitualmente con este tipo de personalidades, el contexto real del video sigue siendo una incógnita.
Para algunos, Michelo está intentando una “redención” a través del trabajo digno tras el desplome de su imagen pública. Para otros, se trata simplemente de un nuevo capítulo en su historial de contenidos diseñados para generar controversia y clics. Lo cierto es que, una vez más, el salteño ha logrado que todos hablen de él, cumpliendo —quizás— su único objetivo real.
