A partir del próximo mes, llenar el tanque será más costoso para los argentinos debido a la actualización tributaria publicada este jueves en el Boletín Oficial. Según el nuevo esquema, el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) sufrirá un incremento de $10,398 por litro, elevándose a un valor fijo de $355,939. A este componente se le suma el ajuste en el Impuesto al CO2, que subirá $0,637 para alcanzar los $16,074 por unidad de medida.
Sebastián Domínguez, titular de SDC Asesores Tributarios, explicó que estos gravámenes funcionan como montos fijos que se adicionan directamente al costo de despacho, por lo que su impacto es lineal sobre el consumidor final. De esta manera, el ajuste técnico totaliza una carga extra de $11,035 por litro vendido.Si bien el traslado de este incremento depende de la decisión comercial de cada petrolera, fuentes del sector consideran altamente probable que las empresas apliquen el ajuste a sus listas de precios. Hasta el momento, YPF ha funcionado como el ancla de referencia del mercado, manteniendo el litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) en $1.999 tras establecer un “buffer” de precios de 45 días para amortiguar las subas internacionales.
Con la aplicación plena de la nueva carga impositiva, se estima de forma orientativa que la nafta súper en CABA romperá la barrera de los $2.000, situándose en torno a los $2.010,035 por litro. Por su parte, competidoras como Axion y Shell han mantenido históricamente valores levemente superiores a la petrolera estatal, dentro de una brecha que se ha mantenido acotada durante el último mes.
Estabilización y carga impositiva
Durante el mes de abril, los precios de la nafta y el gasoil mostraron una relativa estabilidad, ubicándose un 23% por encima de los niveles previos a la escalada de tensiones en Medio Oriente, pero sin registrar saltos bruscos. Sin embargo, la actualización de mayo responde a un cronograma de descongelamiento impositivo que el Ejecutivo viene aplicando para recomponer la recaudación fiscal.
El nuevo decreto no solo actualiza el tributo principal, sino que refuerza el componente vinculado a las emisiones contaminantes, consolidando un esquema donde la presión impositiva se vuelve un factor determinante en el precio que pagan los usuarios por cada litro de nafta súper o premium.
