“Lo que hay que combatir es la pobreza cultural”: Julio, el profe activista que trabaja con discapacidad en los lugares más olvidados
Foto: Facebook julio manuel pereyra
Julio Manuel Pereyra, educador comunitario y activista TEA, visitó La Banda con su escuelita ambulante “Caminos de Tiza”. En una entrevista conmovedora habló sobre discapacidad, pobreza extrema, rescates de niños vulnerables y el trabajo social que realiza en todo el país.

El estudio de “La Mañana de Info” quedó en silencio más de una vez durante la entrevista con Julio Manuel Pereyra. Sus relatos sobre abandono, discapacidad, pobreza extrema y violencia social golpearon de lleno a quienes seguían la charla. Pero entre esas historias durísimas también apareció otra cara: la de una red solidaria que desde hace más de una década recorre pueblos olvidados llevando herramientas, acompañamiento y educación comunitaria.

Julio, neuropsicoeducador egresado de la Universidad de Buenos Aires, llegó a La Banda junto a la escuelita ambulante “Caminos de Tiza”, un proyecto que trabaja con personas con discapacidad y familias en contextos de extrema vulnerabilidad social.

Lejos de una mirada clínica tradicional, explicó que el enfoque del espacio apunta a acompañar a las familias desde la vida cotidiana.

“Para atender hay que entender. Lo nuestro no es clínico. Nosotros acompañamos a las familias para que puedan adaptarse en sus casas”, expresó durante la entrevista.

Con crudeza, sostuvo que muchas veces el impacto del diagnóstico recae sobre todo el entorno familiar. “Solemos decir que el niño posee el diagnóstico y la familia lo padece”, afirmó.

Durante la charla, Julio insistió en que uno de los grandes problemas que atraviesan muchos territorios del país es “la pobreza cultural”. Según explicó, el trabajo de la escuelita se basa en herramientas simples y de bajo costo que puedan sostenerse en cualquier hogar.

Foto: Facebook julio manuel pereyra

“Lo primero que hacemos es enseñar con recursos de bajo y nulo costo. Trabajamos memoria escénica, memoria episódica, lenguaje, estimulación, comunicación alternativa con telgopor, cartón y plásticos”, detalló.

También remarcó que el conocimiento es la herramienta más importante para transformar realidades. Desde enseñar higiene básica hasta cómo proteger prótesis y ortesis, el proyecto busca generar autonomía en familias que muchas veces nunca tuvieron acceso a información o acompañamiento.

Las historias que compartió dejaron momentos de fuerte conmoción. Julio contó que en distintos operativos encontraron niños viviendo entre basura o atravesando situaciones extremas de abandono.

“Hemos rescatado más de 700 niños. Hubo chicos siendo comidos por chanchos”, reveló.

Foto: Facebook julio manuel pereyra

En otro tramo, habló sobre contextos atravesados por enfermedades mentales, consumo y violencia estructural. “Cuando tenés familias con esquizofrenia y no saben cómo tratar a un niño, es normal entender por qué los tienen atados”, señaló, intentando explicar la complejidad social detrás de muchas situaciones de vulneración.

La escuelita ambulante comenzó en 2014 en Paso de los Libres, Corrientes. Según recordó, el proyecto nació cuando empezaron a asistir a niños que vivían y comían de la basura.

“Al principio les llevábamos comida y ropa, pero nos dimos cuenta que había que educar”, contó.

Desde entonces, el equipo se expandió por Chaco, Corrientes, Misiones y otros puntos del país. Enseñan hábitos de higiene, prevención de accidentes domésticos, potabilización de agua y herramientas de estimulación para personas con discapacidad.

“Vamos a donde nos inviten. Mientras no se haga política ni religión, estamos”, aclaró.

Foto: Facebook julio manuel pereyra

En Santiago del Estero, destacó la apertura que encontraron para desarrollar actividades comunitarias. Muy distinto, dijo, a otras provincias donde aseguró haber sufrido amenazas.

“En Misiones hay narcotráfico, pedofilia, madres que venden a sus hijos. Son realidades que están golpeando hoy en Argentina”, afirmó.

Durante su paso por La Banda realizaron actividades vinculadas a higiene postural, integración sensorial, estimulación del lenguaje en autismo, movimiento asistido y prevención de escaras, además de entregar separadores de dedos, cuellos ortopédicos y valvas junto a la Asociación Minka.

El trabajo comunitario de “Caminos de Tiza” también llamó la atención fuera del país. Julio explicó que fueron reconocidos por una asociación de Israel y adelantó que próximamente viajarán nuevamente a esa región.

“Vamos a conseguir tecnologías y a capacitar gente para contextos de guerra. La metodología de Caminos de Tiza se aplica en contextos de extrema urgencia”, sostuvo.

Además, contó que el equipo da clases en cuatro lenguas y maneja distintos tipos de lengua de señas, algo que consideran fundamental para llegar a comunidades diversas.

Sobre el final de la entrevista, dejó una frase que resumió el espíritu de su militancia social: “Hay mucha gente que puede levantar banderas. En algunos lugares se necesitan manos”.

Mirá la entrevista completa

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