Narcotraficante reincidente usaba a su familia como “escudo” para operar una red desde la cárcel

El hombre en el centro de la trama federal es Cristian Francisco Aranda, alias “Tala”, hoy cumpliendo 14 años de prisión en Colonia Pinto. Lejos de retirarse, los investigadores aseguran que continuó dirigiendo el negocio por teléfono. Lo que no calculó es que cada llamada era escuchada.

Así funcionaba la red que el juez federal Sebastián Argibay y el fiscal Pedro Simón llevan más de un año desarmando en Monte Quemado y la región de Copo.

Lo que distingue este caso del narcotráfico tradicional de la región es la mercadería. La banda no comercializaba marihuana común, sino una variedad conocida como “Creepy” o “Krippy”: verde, de aroma reducido y apariencia brillante. Su precio de venta, según las actuaciones judiciales, es considerablemente superior al de la marihuana convencional, lo que convirtió a Monte Quemado en una plaza atractiva para el negocio.

La familia como estructura operativa

El árbol familiar era también el organigrama del negocio. Tania Aranda, hija de “Tala”, y Fabiana Villagrán —apodada “Yobi”, sindicada como su nueva pareja— habrían asumido funciones de coordinación: manejo de clientes, acuerdos de entrega, códigos para evadir a Gendarmería y hasta atención a clientela adolescente y de locales nocturnos, según surge de las escuchas.

El yerno del presidiario, Luciano Maguna Landriel, habría operado como el nexo para compras y distribución. La cadena cerraba con Luis Ezequiel Soria, “Pipo”, detenido en un departamento del centro capitalino: el proveedor.

Los allanamientos y lo que encontraron

El 19 de abril, siete allanamientos simultáneos ejecutados por Gendarmería en Monte Quemado y en Santiago capital terminaron con tres personas detenidas en el norte —Gastón Landriel, Luciano Maguna Landriel y Facundo Díaz— y con Soria apresado en la capital. El botín: 6.130 gramos de “Creepy”, siete celulares, un pendrive, una moto y más de tres millones de pesos en efectivo.

Toda la operación, según fuentes judiciales, arrancó por una sola colaboración. Un imputado de apellido Acosta aportó fechas, nombres y cifras que permitieron abrir las escuchas y, desde ahí, construir la causa. El mismo testimonio habría permitido al juez Argibay identificar y procesar a un grupo de policías federales acusados de cobrar coimas, falsear pesajes y quedarse con parte de la droga confiscada.

Tania detenida, “Yobi” imputada

Este último viernes 22 de mayo, al mediodía, Tania Aranda quedó detenida y alojada en la Seccional 22 de Monte Quemado. Su teléfono fue secuestrado. Sus defensores, Aída Farrán Serlé y Gilberto Perduca, anticiparon que colaborará con la investigación y será indagada en los próximos días. Villagrán, en tanto, permanece imputada y bajo investigación desde su domicilio en el barrio San Martín.

La defensa apunta a derribar la prueba central: las escuchas. Los abogados ya presentaron escritos cuestionando la validez de las comunicaciones interceptadas.

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