La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a vivir horas de máxima tensión luego de un fuerte ataque lanzado por Moscú sobre Kiev durante la madrugada del domingo. Varias explosiones se registraron en distintos sectores de la capital ucraniana y las autoridades activaron una alerta aérea en todo el país.
Según trascendió, el ataque habría sido realizado con misiles balísticos y provocó impactos en al menos cuatro puntos de la ciudad, incluyendo edificios residenciales. Decenas de familias buscaron refugio en estaciones de metro subterráneas, utilizadas desde el inicio del conflicto como espacios de protección ante bombardeos.
Horas antes de la ofensiva, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky había advertido públicamente sobre la posibilidad de un ataque ruso de gran escala e incluso mencionó el posible uso del misil hipersónico Orechnik, un arma de medio alcance que Rusia ya había utilizado en ocasiones anteriores durante la guerra.
“Estamos preparando las defensas aéreas lo máximo posible. Esta guerra debe terminar”, expresó Zelensky antes del ataque, mientras pedía a la población mantenerse resguardada ante las alertas.
El mandatario también aseguró que Rusia continúa intensificando sus ofensivas pese al desgaste del conflicto y sostuvo que “la locura rusa no conoce límites”.
En paralelo, Estados Unidos emitió una advertencia a sus ciudadanos en Ucrania y alertó sobre la posibilidad de nuevos ataques aéreos en las próximas horas. Desde la embajada norteamericana en Kiev recomendaron prepararse para acudir rápidamente a refugios en caso de nuevas alarmas.
Mientras tanto, el gobierno ucraniano aseguró haber llevado adelante operaciones militares contra instalaciones vinculadas a la industria armamentística rusa, en un contexto donde la tensión sigue creciendo y el conflicto continúa sin señales concretas de una resolución cercana.
