¡Pastelitos calientes que queman los dientes!: la historia detrás de este manjar patrio
Los pastelitos de membrillo y batata mantienen viva una tradición que nació durante los días de la Revolución de Mayo y que todavía acompaña las celebraciones patrias en todo el país.

Cada 25 de Mayo y 9 de Julio, los pastelitos vuelven a ocupar un lugar central en las mesas argentinas. Ya sea acompañados con mates o chocolate caliente, esta factura criolla se transformó en una de las comidas más representativas de las fechas patrias.

La tradición tiene su origen en los días de la Revolución de Mayo de 1810, cuando mujeres recorrían las calles de Buenos Aires vendiendo pastelitos entre los vecinos que participaban de las movilizaciones y reuniones populares.

Según los relatos históricos, las vendedoras ambulantes ofrecían sus productos con pregones a viva voz. Uno de ellos quedó asociado para siempre a la historia argentina: “¡Pastelitos calientes que queman los dientes!”.

Con el paso de los años, esa imagen típica de la época colonial fue transmitida a través de las escuelas, los actos y los relatos históricos, manteniendo vigente la costumbre hasta la actualidad.

LA RECETA CLÁSICA

Los pastelitos suelen prepararse con dulce de membrillo o batata y se elaboran utilizando tapas de hojaldre o masa para empanadas. La receta tradicional consiste en colocar un cubo de dulce entre dos tapas cruzadas para formar la clásica figura en estrella, y luego freírlos en abundante aceite o grasa hasta que el hojaldre se abra y se dore.

Muchas familias también los decoran con azúcar impalpable o granas de colores antes de servirlos durante las celebraciones patrias.

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