A pocas semanas del inicio oficial del invierno en el hemisferio sur, fijado para el próximo 21 de junio de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Argentina publicó su informe de previsión climática trimestral. Los datos obtenidos mediante simulaciones globales y estadísticas nacionales revelan un escenario alejado de las medias históricas: las temperaturas de junio, julio y agosto serán superiores a lo habitual en gran parte del territorio nacional.
El organismo aclaró que este pronóstico refleja el comportamiento promedio de los tres meses en su conjunto y no el clima diario. Esto implica que, a pesar de la tendencia general hacia un invierno más templado, no se descartan irrupciones de aire polar puntuales y severas, especialmente durante el inicio de la estación, que puedan hacer descender los termómetros de forma abrupta por períodos cortos.
El factor clave: la reactivación de El Niño (ENOS)
El principal motor atmosférico detrás de estas alteraciones es el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Tras un período prolongado de condiciones neutras documentado hasta principios de mayo, los científicos confirmaron una aceleración en el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial cerca de las costas sudamericanas, acompañado por un debilitamiento crítico de los vientos alisios (los vientos regulares que estabilizan el clima sobre el ecuador).

Los modelos de simulación locales estiman un 60% de probabilidad de que El Niño se desarrolle plenamente durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026, proyectando que la temperatura superficial del mar se situará $+0,9\text{ °C}$ por encima de la media en su zona de referencia.
Esta proyección se alinea con los análisis internacionales del Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de la NOAA de Estados Unidos, organismo que elevó al 82% la probabilidad de activación en el corto plazo, y a un 96% la certeza de que el fenómeno persista activo entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
A pesar de la solidez de los modelos sobre la llegada del fenómeno, el meteorólogo y oceanógrafo argentino Pedro Di Nezio advirtió que “todavía existe una incertidumbre considerable sobre su intensidad final”. Actualmente, ninguna de las categorías de intensidad —moderada, fuerte o muy fuerte— supera de forma individual el 37% de probabilidad de ocurrencia, por lo que el alcance total de sus efectos socioeconómicos y ambientales sigue bajo estricto monitoreo.
El mapa térmico y de precipitaciones de la Argentina
El informe del SMN sectoriza al país en distintas franjas de comportamiento meteorológico, evidenciando realidades climáticas muy dispares según la región geográfica:
| Región | Tendencia de Temperatura | Tendencia de Precipitaciones |
| Noroeste Argentino (NOA) (Salta, Jujuy, Tucumán) | Superior a lo normal (Franja con mayor probabilidad de anomalía cálida) | Estación seca (Lluvias históricamente escasas o casi nulas) |
| Norte de Cuyo (Mendoza, San Juan) | Superior a lo normal | Estación seca (Precipitaciones casi nulas) |
| Centro del país | Superior a lo normal | Rango normal o superior a lo normal |
| Buenos Aires y La Pampa | Normal o superior a lo normal | Altas probabilidades de lluvias por encima de lo habitual |
| Sur de Cuyo y Centro-Norte de la Patagonia | Rango intermedio | Altas probabilidades de lluvias por encima de lo habitual |
| Patagonia Oriental y Sur | Dentro de los valores normales para la época | Rangos normales de precipitación |
