Nahuel Gallo reveló detalles inéditos de su detención en Venezuela: “Nunca lograron quebrarme”
Nahuel Gallo brindó una entrevista donde contó detalles de su detención.
Entre sus planes figura comenzar la carrera de Abogacía, una disciplina que siempre le interesó y que, según reconoció, cobró un significado especial después de atravesar un proceso judicial y de detención que considera injusto.

El gendarme argentino Nahuel Gallo, quien permaneció detenido durante 448 días en Venezuela, brindó una extensa entrevista a El Tribuno de Salta en la que relató las duras condiciones de su cautiverio, la incomunicación que sufrió durante casi todo su encierro y cómo intenta reconstruir su vida luego de recuperar la libertad.

Durante la conversación, Gallo sostuvo que fue privado de contacto con el exterior desde el momento mismo de su detención y aseguró que pasó 445 días sin poder comunicarse con su familia. Según explicó, las autoridades venezolanas le prometieron reiteradamente que podría realizar llamadas o mantener contacto con representantes diplomáticos, algo que nunca ocurrió.

El gendarme afirmó que tanto él como sus seres queridos atravesaron meses de profunda incertidumbre, ya que durante gran parte del proceso nadie sabía con certeza dónde se encontraba ni cuál era su estado de salud.

“Querían que admitiera algo que nunca ocurrió”

Gallo reveló que fue sometido a presiones constantes debido a su pertenencia a una fuerza de seguridad argentina. Según relató, intentaron vincularlo con supuestas tareas de espionaje y buscaban que reconociera actividades que, asegura, jamás realizó.

También recordó episodios de hostigamiento durante traslados entre centros de detención, donde fue interrogado acerca de contactos judiciales que figuraban en su teléfono celular, producto de su trabajo habitual como integrante de Gendarmería Nacional.

Pese a ello, afirmó que nunca cedió ante las exigencias de sus captores y que se mantuvo firme durante todo el proceso.

La vida detrás de las rejas

Gallo describió que durante los primeros meses permaneció encerrado prácticamente las 24 horas en una pequeña celda compartida con otro detenido. Contó que realizaba ejercicios físicos en espacios reducidos para combatir la ansiedad y el desgaste psicológico que genera el encierro prolongado.

Uno de los aspectos que más destacó fue la relación que construyó con otros presos extranjeros. Señaló que convivió con personas de más de treinta nacionalidades distintas y que esa experiencia derivó en una fuerte red de apoyo mutuo.

Además, recordó encuentros diarios en los que detenidos de distintas creencias religiosas compartían momentos de reflexión y esperanza mientras aguardaban noticias sobre su situación.

Tras recuperar la libertad, el gendarme aseguró que una de las principales enseñanzas que le dejó la experiencia fue valorar cuestiones cotidianas que antes parecían naturales, especialmente la posibilidad de comunicarse con sus seres queridos.

“Cuando uno pierde algo tan básico como hablar con su familia, recién comprende lo importante que es”, reflexionó durante la entrevista.

Recordaba a Catamarca en los momentos más difíciles

En medio del aislamiento, los recuerdos de su provincia natal se transformaron en un sostén emocional. Gallo evocó especialmente los veranos vividos en la localidad de Guayamba, en Catamarca, junto a amigos y familiares, imágenes que utilizaba para distraerse y mantener la fortaleza mental.

Un nuevo proyecto de vida

Lejos de quedarse anclado en el pasado, Gallo aseguró que busca convertir la experiencia en una herramienta para el futuro. Entre sus planes figura comenzar la carrera de Abogacía, una disciplina que siempre le interesó y que, según reconoció, cobró un significado especial después de atravesar un proceso judicial y de detención que considera injusto.

También manifestó su deseo de que lo sucedido sirva para visibilizar situaciones similares y evitar que otras personas atraviesen experiencias de vulneración de derechos.

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