Un devastador terremoto de magnitud 7,8 sacudió el sur de Filipinas, dejando al menos 35 muertos, más de 200 heridos y una decena de desaparecidos. El epicentro se ubicó en el mar, a 24 kilómetros de la isla de Mindanao, destruyendo escuelas, centros comerciales y provocando masivos deslizamientos de tierra. Aunque se activaron alertas de tsunami en cinco países del Pacífico tras registrarse variaciones en el nivel del mar, las advertencias fueron canceladas horas después. El presidente Ferdinand Marcos Jr. suspendió las clases en las zonas afectadas y desplegó comités de emergencia.

Muerte y destrucción en el sur del archipiélago
El sismo principal se registró a las 7:37 am (hora local) con una profundidad de entre 35 y 55 kilómetros bajo el fondo del mar. Los mayores daños se concentraron en la populosa isla de Mindanao, donde los cortes de energía eléctrica y el colapso de las redes de comunicación entorpecieron las labores de rescate.
El impacto en las localidades más afectadas se detalla a continuación:
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Sarangani: Reportó 17 fallecidos, en su mayoría víctimas de un masivo deslizamiento de tierra en el municipio de Glan que sepultó varias viviendas al pie de una montaña.
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Ciudad General Santos: El principal núcleo urbano afectado registró al menos 10 muertos y 22 desaparecidos. En esta localidad colapsaron cadenas de supermercados, escuelas primarias, almacenes y complejos residenciales.
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Otras zonas: El resto de las víctimas fatales se distribuyeron entre Cotabato del Sur, Davao Occidental y la isla de Balut, principalmente por la caída de escombros.

Tras el temblor principal, el pánico se prolongó debido a más de 130 réplicas que alcanzaron magnitudes de hasta 6,7, obligando a miles de familias a pasar la noche a la intemperie por temor a nuevos derrumbes. Por su parte, el aeropuerto internacional de la zona suspendió operaciones temporalmente, cancelando 17 vuelos nacionales.
Alerta de tsunami descartada y respuesta oficial
Minutos después del sismo, el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico emitió órdenes de evacuación urgente ante el riesgo de olas anómalas para Filipinas, Indonesia, Palaos, Taiwán y Papúa Nueva Guinea, mientras Japón proyectaba olas de hasta un metro. Horas más tarde, tras registrarse variaciones controladas de entre 20 y 140 centímetros en las costas, la alerta fue dada de baja y más de 2.000 evacuados regresaron a sus hogares. “El gobierno nacional está actuando y no dejaremos a Mindanao atrás”, prometió el presidente Ferdinand Marcos Jr., quien además ordenó la evacuación inmediata de los litorales y la suspensión total de las actividades educativas en las áreas damnificadas.

El sismo es catalogado como el más grave registrado en Filipinas en lo que va de 2026. El archipiélago convive de forma permanente con el riesgo sísmico y volcánico debido a su posición geográfica sobre el inestable Cinturón de Fuego del Pacífico, además de sufrir el embate de aproximadamente 20 tifones anuales. Países como Estados Unidos, Francia, Japón y Nueva Zelanda ya expresaron su disposición para colaborar con asistencia humanitaria.
