Cuando se habla de bienestar y ciencia se habla principalmente de estudios que se llevan a cabo a lo largo de los años y se van respondiendo a la pregunta de “¿Qué nos hace bien?”. La ciencia describe el efecto que produce nuestro comportamiento, pero nosotros somos quienes le adjudican si esos efectos son buenos o malos. Los científicos nos muestran cómo vivimos la relación con la tecnología en las distintas etapas de la vida, y se observan muchos circuitos cerebrales que se alteran y se modifican; explica que nos adaptamos a la evolución pero a su vez perdemos en esta. “Estamos tan tecnologizados que la ciencia del bienestar va confirmando sobre estas actividades que tienen que ver con el uso del cuerpo, que son las que dan más bienestar que la digitalización de la vida.” Dejamos el plano físico como segunda opción. El beneficio tecnológico no significa buscar que todo sea rápido y divertido sino valorar todavía nuestros procesos humanos. No hay que pensar a la tecnología en cómo nos va a reemplazar, hay que pensar en cómo vamos a convivir con ella y este bombardeo informático más fuerte y lejano a nuestras realidades terrenales.
“La población con la que yo trabajo es la población adulta”, en los planteos generales que le llegan alrededor de la tecnología observa a papás sorprendidos, desconcentrados o anodadados de cómo esta ocupa un lugar en sus hijos. “La inteligencia artificial no tiene la calidad conjunta y orgánica nuestra, no tiene la historicidad ni la sensibilidad a pensar que haya mucho desarrollo”, marca que lo bueno de usar la IA es que las mismas personas ven sus propias fallas y que se dan cuenta de que nosotros somos los que interpretamos mal su función. La IA piensa en base a las palabras que le decimos; como humanos, podemos conectar ideas distintas en base a otras ideas de otras personas que piensan, vivieron y se expresan distinto, que es lo que no vemos en la IA.
La licenciada comenta cómo vivimos en un espectáculo a través de las redes sin darnos cuenta, aunque los tiempos que importan son los tiempos reales donde nos encontramos. “Estamos obsesionados con funcionar y nos olvidamos de existir”, esto se refleja en la angustia al dejar de trabajar o sentir que el tiempo no está siendo “productivo”, que por lo general es cuando le toca chocar con sí mismo a solas.
“No te pueden sacar tu historia, no te pueden sacar lo vivido”, el problema tecnológico es cuando este reemplaza un abrazo, un saludo, el pedir ayuda, el proceso de lectura. “No tenemos por qué saber todo, pero no hay que olvidar lo que uno ha conquistado en la historia.” La IA es una herramienta que nos está dando soluciones casi quirúrgicas en áreas como la medicina, pero siempre hay que recordar las conquistas previas que hizo la humanidad. “Innovar no es progreso siempre”.
Para finalizar, nos comenta que las manifestaciones realizadas por el fallecimiento del Indio Solari son un comportamiento social de reconocimiento a la empatía, un fenómeno en masa porque ciertos grupos se solidarizan y se mueven. “La música es una actividad que mueve mucho y marca mucho y además aquí tenemos el referente. Esta persona que ha fallecido es considerada un referente y respetada en cierto punto y ese reconocimiento es lo que vimos en el manifiesto independientemente de su ideología”.
