La Tarde de Info: Nico y Guille analizaron “Nuestra Tierra”, el aclamado documental de Lucrecia Martel
En su habitual columna, los especialistas repasaron las "joyas" visuales y narrativas del primer largometraje de no ficción de la prestigiosa directora salteña. La producción, que ya se encuentra disponible en Netflix, desentierra una disputa territorial clave en el norte argentino a través de un rompecabezas sobre la memoria y el colonialismo.

El espacio dedicado al séptimo arte en La Tarde de Info trajo esta semana una recomendación imperdible para los amantes del cine nacional con fuerte compromiso social. En su clásica columna de actualidad cinéfila, Nico y Guille pusieron bajo la lupa “Nuestra Tierra”, la última producción y ópera prima en el género de la no ficción de la célebre cineasta Lucrecia Martel.

El largometraje, que cuenta con guion coescrito por la propia Martel junto a María Alché, se encuentra disponible en el catálogo de Netflix y fue calificado por los columnistas como una pieza fundamental para comprender las tensiones históricas y culturales del norte de nuestro país.

El detonante: 14 años de investigación tras el crimen de Javier Chocobar

Nico y Guille detallaron que la película es el resultado de un exhaustivo y respetuoso trabajo de investigación y registro que se extendió durante 14 años. El proyecto comenzó a gestarse poco después del 12 de octubre de 2009, fecha en la que fue asesinado Javier Chocobar, cacique de la comunidad tucumana de Chuschagasta, en medio de un violento conflicto por la propiedad de las tierras.

Los columnistas destacaron que el puntapié inicial que impulsó a la directora a adentrarse en la causa fue el impacto que generó la difusión de un video en la plataforma YouTube, el cual había sido filmado de forma paradójica por el propio agresor. A partir de ese crudo registro, Martel tejió una estrecha relación con la comunidad afectada y se encargó de documentar las instancias del juicio posterior.

Las “joyas” del documental: recursos y capas de memoria

Durante el análisis en el piso, se enfatizó la maestría de la realizadora para estructurar un relato que va muchísimo más allá de la crónica policial. Según explicaron los especialistas, el filme entrama de manera brillante problemáticas estructurales como la identidad, el colonialismo y el derecho a la tierra:

  • Multiplicidad de archivos: La película combina diversas capas temporales y materiales visuales, utilizando desde las grabaciones judiciales y fotografías íntimas de la comunidad hasta los desgarradores relatos en primera persona de los comuneros.

  • Contraste de escalas: El documental juega de forma permanente con las dimensiones visuales. Coexisten imponentes planos muy amplios capturados con drones —que dan cuenta de la inmensidad y la belleza del territorio en disputa— con planos de detalle minuciosos sobre los rostros y la vida cotidiana de las personas que habitan el lugar.

Reflexión sobre la intolerancia: Al ser consultada en su momento por la escala visual elegida, Lucrecia Martel dejó una frase que Nico y Guille rescataron como el núcleo conceptual de la obra: “Lo que se ve es la belleza de lo que está en juego, y hay una cosa que como argentinos tenemos que reflexionar, y es la intolerancia a que un pobre sea beneficiario de la belleza…”.

Lucrecia Martel: una trayectoria de vanguardia internacional

El repaso de los columnistas no dejó de lado el enorme peso específico que el nombre de Martel tiene para la historia de la cinematografía nacional. Nacida en Salta el 14 de diciembre de 1966 y formada en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), la directora revolucionó el cine local con su primer largometraje de ficción, La ciénaga (2001), al que luego le siguieron éxitos consagrados como La niña santa (2004) y La mujer sin cabeza (2008), obras que la llevaron a competir en festivales de la talla de Cannes, Berlín y Sundance.

Reconocida por la BBC en 2019 dentro del selecto grupo de las creadoras de las 100 mejores películas dirigidas por mujeres de todos los tiempos y elegida ese mismo año como presidenta del jurado del Festival de Cine de Venecia —donde además diseñó la puesta visual del aclamado show Cornucopia de la artista islandesa Björk—, Martel volvió a capturar la atención del mundo con este documental. Tras su estreno mundial en Venecia y su paso por el Festival de Gijón en España, Nuestra Tierra consolida el poder narrativo de la directora para entretejer historias incómodas, urgentes y sumamente necesarias.

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