POR EL TRIBUNERO…
La rivalidad entre los hinchas de Boca y River no descansa, no hay certamen en el cual no se discuta quien es mejor. Pensábamos que en el mundial se iban a calmar, pero insólitamente se la siguen midiendo.
¿Cuál es el motivo? y no me dejen mentir: al de Boca le incomoda que un jugador de River sea figura en la Selección y viceversa. Si Julián Álvarez hace un gol, los bosteros no gritan el gol, por abajo con puño cerrado de manera tibia lo hacen. Y si Paredes o Molina, ahora por ejemplo el Colo Barco, iniciado en Boca anota un gol, los del Millo se resisten a gritarlo de manera eufórica.
Si así como leen, el superclásico también se juega en la Selección Argentina, es más, ambos prefieren ganar el Mundial de Clubes que la Copa del Mundo.
El de River saca pecho por el penal de Gonzalo Montiel, como si hubiera ido a patear con la camiseta del Millo, y el de Boca hace lo mismo, te retruca con “Paredes también pateó”.
Hasta en Rusia 2018 discutieron, que Wilfredo Caballero no, que Armani es mejor, que porqué juega Pavón y así transcurre esta interminable discusión “sin sentido” de los hinchas de Boca y de River.
