El gobierno nacional encabezado por Javier Milei y La Libertad Avanza como espacio político, vive uno de los momentos más críticos desde que llegaron al poder, gracias al escándalo por el supuesto enriquecimiento ilícito del Jefe de Gabinetes, Manuel Adorni y su polémica declaración en relación a la posesión de un pendrive con bitcoins.
En este contexto, han comenzando a crecer los rumores de que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, inició la búsqueda formal de un reemplazante para Adorni. Esto no solamente por la catáratas de críticas, la presión de la oposición y las los comentarios por debajo dentro del propio espacio libertario.
El clima que se respira en los pasillos de Balcarce 50 es de absoluto estupor. Hasta hace apenas unos días, Adorni se consolidaba como el vocero incondicional y el principal armador del gabinete tras el desplazamiento de sus antecesores; sin embargo, el avance de las pericias judiciales y los secretos ventilados destruyeron su blindaje mediático.

El misterioso contenido del pendrive que dinamitó la confianza de “El Jefe”
El punto de no retorno en la relación entre los hermanos Milei y el jefe de Gabinete se desencadenó con la aparición de un dispositivo de almacenamiento masivo —el ya famoso pendrive— aportado a la causa judicial que investiga el presunto enriquecimiento ilícito del funcionario. Según fuentes con acceso directo a la mesa de conducción libertaria, el contenido de este soporte digital no solo ratifica las obras millonarias de la familia Adorni en barrios privados, sino que expone planillas cruzadas, agendas de contactos informales y transacciones que dejaron en shock a los propios sabuesos de la fiscalía federal.
“En el Gobierno hay estupor porque ahora se dieron cuenta de que no cierra nada”, confió un importante armador del espacio libertario que frecuenta el despacho presidencial. La crudeza de la frase describe a la perfección el escenario técnico de la pericia patrimonial. La decepción de Karina Milei radica en descubrir que los manejos informales de su funcionario de máxima confianza eran burdos y fáciles de rastrear por la justicia, transformando un problema de índole privado en una bomba de tiempo comunicacional imposible de justificar bajo la bandera de la “anticorrupción”.
Los candidatos en danza: a quiénes evalúa Karina Milei para el sillón de Jefatura
Con el desplazamiento operativo de Adorni prácticamente dictaminado en el plano de los hechos, la secretaria general de la Presidencia activó de urgencia sus canales de consulta reservados para diseñar la transición institucional antes de que la crisis parlamentaria se profundice. La premisa de “El Jefe” es hermética: el nuevo jefe de Gabinete debe poseer un perfil técnico intachable, carecer de pasados patrimoniales vulnerables ante la AFIP y, por sobre todas las cosas, exhibir una obediencia ciega y vertical hacia la cúpula familiar de la Casa Rosada.
Entre los nombres que comenzaron a sonar con fuerza en los corrillos de la sede gubernamental se destacan figuras provenientes del riñón más puro del partido, así como técnicos de segundas líneas ministeriales que mantuvieron un perfil bajo durante las turbulencias de los últimos meses. La urgencia por sellar el recambio responde a la necesidad de estabilizar la gestión pública y evitar que la sangría de credibilidad termine afectando las proyecciones económicas del segundo semestre, en un momento donde cada paso del Ejecutivo es fiscalizado al detalle por los mercados internacionales.
