Enfermedad vascular periférica: el problema silencioso que puede terminar en amputaciones
“Es una enfermedad que tiene mucho que ver con el nivel socioeconómico”, advierte el cardiólogo Luis Degano

La enfermedad vascular periférica es mucho más frecuente de lo que muchas personas creen. Así lo señaló el cardiólogo Luis Degano, en el piso de La Mañana de Info, quien advirtió sobre una problemática que tiene un fuerte impacto en la población y que, en numerosos casos, sigue siendo subestimada.

¿Qué es la enfermedad vascular periférica?

La enfermedad vascular periférica consiste en obstrucciones de las arterias que afectan principalmente a las piernas. Estas alteraciones reducen el flujo sanguíneo y pueden generar heridas o lesiones que, en los casos más avanzados, terminan en amputaciones.

“Es como si dijéramos que lo que nos pasa en el corazón cuando nos infartamos, nos pasa en las piernas”, explicó Degano.

Los factores de riesgo son los mismos que afectan al sistema cardiovascular. Entre los principales se encuentran la diabetes, el tabaquismo, la hipertensión arterial y el colesterol elevado.

“Quiero hacer hincapié en que uno más uno aquí no es dos, uno más uno es cuatro. Si uno es diabético y fuma, la posibilidad se multiplica”, remarcó el especialista.

Síntomas que no deben ignorarse

Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor en las pantorrillas al caminar distancias cortas. Muchas personas lo atribuyen al cansancio o a un esfuerzo físico reciente, por lo que suelen restarle importancia.

Sin embargo, se trata de una enfermedad progresiva. Con el tiempo, las molestias aumentan y aparecen nuevas complicaciones. Por eso, detectar los síntomas en etapas tempranas resulta fundamental.

El impacto social de la enfermedad

Para Degano, existe una estrecha relación entre esta patología y las condiciones socioeconómicas de los pacientes.

“Es una enfermedad que tiene mucho que ver con el nivel socioeconómico”, sostuvo.

Según explicó, muchas personas no consultan a tiempo porque minimizan las lesiones o las confunden con otros problemas. Un ejemplo frecuente es el llamado “ojo de pollo”, una ampolla con sangre coagulada que suele representar una de las primeras señales de alarma.

La situación es especialmente delicada en personas con diabetes. La enfermedad puede afectar los nervios de los pies y las piernas, disminuyendo la sensibilidad. Como consecuencia, el paciente puede sufrir heridas y no advertirlas de inmediato.

 

Tratamientos y posibilidades de recuperación

La primera medida ante cualquier sospecha es realizar una consulta médica. El tratamiento dependerá del grado de avance de la enfermedad y de las lesiones presentes.

Cuando el daño es muy severo, la amputación puede ser inevitable. No obstante, el especialista destacó que existen diferencias importantes según cada caso.

“No es lo mismo amputar una pierna por encima de la rodilla que amputar dos o tres dedos, donde mi pierna sigue siendo funcional y puedo ser autoválido y desarrollar una vida normal”, explicó.

Aunque la enfermedad vascular periférica no tiene cura definitiva, sí puede controlarse mediante distintos tratamientos y cambios en los hábitos de vida.

Alimentación y hábitos saludables

Degano subrayó que la alimentación cumple un papel clave en la prevención y el control de esta patología.

“Existen alimentos que debemos dejar de comer”, indicó.

El médico recordó que la sal no solo está presente en el salero, sino también en numerosos productos de consumo diario. Entre ellos mencionó embutidos, conservas, caldos comerciales, panificados y otros alimentos con alto contenido de sodio.

Reducir el consumo de grasas y moderar la ingesta de sal ayuda a controlar la presión arterial y disminuye el riesgo de complicaciones vasculares.

“Cualquier exceso es malo. Lo principal es tener una alimentación balanceada. No hay que demonizar algunos alimentos que, en su justa medida, nos hacen bien. Todos los excesos son malos”, concluyó.

Una enfermedad más visible gracias a los avances médicos

Según el especialista, no se observa un aumento significativo de casos en los últimos años. La problemática siempre estuvo presente, aunque actualmente cuenta con mayor visibilidad y mejores herramientas de diagnóstico y tratamiento.

Quienes deseen realizar una consulta con el doctor Luis Degano pueden acudir al Centro Cardiovascular Alberdi, ubicado en Absalón Rojas 916.

Mirá la entrevista completa

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