Matías Tabar, responsable de las ostentosas reformas realizadas en la vivienda del jefe de Gabinete, Manuel Adorni en el barrio privado Indio Cua, rompió el silencio y contradijo de manera la versión del entorno gubernamental. A su vez, ratificó que el valor de las obras ascendió a los 245.000 dólares y minimizó la reciente intimación que recibió por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), organismo que le ordenó regularizar de manera urgente sus declaraciones juradas tras el entrecruzamiento de datos provocado por esta investigación.
Durante una entrevista televisiva con la señal A24, el contratista fue consultado sobre el monto que consta en el expediente penal donde se investiga al ministro por supuesto enriquecimiento ilícito. Acerca de la veracidad de esas afirmaciones, luego de que el propio Adorni intentara minimizar la cifra públicamente, el contratista fue tajante: “Obvio que sí, porque lo declaré yo”.
Según detalló, para llegar a ese monto se realizó un relevamiento minucioso y auditoría de cada uno de los trabajos ejecutados, así como de los gastos logísticos asociados en el country. “Hice una especie de administración de la obra, de lo que hicieron; se hizo un recuento, se llegó a ese número y se entregó a la Justicia”, especificó. De este modo, dejó en claro que la cifra informada no es una estimación al azar sino el resultado de un peritaje contable incorporado a la causa.
La declaración choca con el testimonio que el propio jefe de Gabinete brindó días atrás, oportunidad en la que intentó desacreditar los informes del constructor. “El número es menos y es un tema que se está dirimiendo en la Justicia”, planteó el funcionario en sus habituales contactos con la prensa.
Tabar se mostró cauteloso durante la entrevista y evitó profundizar en los detalles más sensibles de la investigación. Consideró que sus dichos podrían entorpecer el normal funcionamiento de la Justicia. Uno de los puntos sobre los que prefirió no explayarse fue el hallazgo, en su propio teléfono celular, de una factura de compra de colchones y artículos de blanquería emitida a nombre de Gisela Kocsis, la secretaria privada de Adorni.
Al respecto, el contratista ensayó una explicación sobre la dinámica del trabajo diario, señalando que en obras bajo la modalidad de “llave en mano” es usual que el constructor asuma tareas de logística ajenas a la albañilería. “Algunas cosas se compraron y por ahí había que ir a retirarlas; yo iba, las retiraba, las pagaba, después era como una obra normal con cualquier dueño y contratista”, comentó.
Además, agregó que muchas veces adelantaba dinero de su bolsillo que luego le era reintegrado por la familia del funcionario. Asimismo, confirmó que coordinó el envío de múltiples bultos al domicilio de Indio Cua, aunque aclaró que desconocía si se trataba de bienes previos de la familia o de adquisiciones nuevas.
Respecto a su relación personal con el jefe de Gabinete, el constructor confirmó que el ministro se comunicó con él antes de que tuviera que presentarse a declarar. Según reveló, el funcionario le transmitió un mensaje de respaldo, le pidió disculpas por la exposición pública y le manifestó que “contara con él” para lo que necesite, aunque Tabar prefirió llamarse al silencio cuando le preguntaron si el equipo legal de Jefatura de Gabinete le había sugerido algún tipo de asesoramiento para su estrategia ante los tribunales.
La intimación de ARCA
Tabar descartó que se trate de una persecución fiscal y lo naturalizó como parte de la actividad comercial local. “Soy una persona autónoma desde hace más de 25 años y es normal que entres a tu portal y veas deudas, intimaciones o cosas que tenés que resolver”, afirmó, concluyendo que asumirá su rol de contribuyente y solucionará su situación impositiva ante el fisco nacional.
