Constanza Barrionuevo Reyes, egresada de la Licenciatura en Biotecnología de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), forma parte actualmente del equipo de laboratorio de una empresa dedicada a la clonación de caballos de polo en la provincia de Buenos Aires.
Su experiencia fue compartida recientemente con estudiantes de la carrera durante una charla virtual organizada en el marco de las actividades por el Día de los Biotecnólogos y Biotecnólogas, donde relató su recorrido académico, el desafío de insertarse en el mundo laboral y las oportunidades que ofrece una disciplina en constante crecimiento.
Constanza se graduó en abril de 2025 y pocos meses después se trasladó a Pilar, Buenos Aires, donde comenzó a trabajar en una de las pocas empresas del país dedicadas a la clonación equina. “Desde antes de recibirme ya estaba buscando trabajo. Mi interés estaba orientado a la embriología y a la fertilidad, por eso envié currículums a distintas empresas vinculadas al sector. Esta oportunidad apareció en un momento clave y me permitió adquirir experiencia en un área muy especializada”, contó en entrevista con Radio Universidad.
Actualmente integra el área de embriología, donde participa en la producción y cuidado de embriones obtenidos mediante técnicas de fertilización in vitro. Su tarea consiste en monitorear el desarrollo embrionario, controlar las condiciones físico-químicas necesarias para su crecimiento y garantizar que cada embrión se desarrolle en un ambiente que reproduzca las condiciones naturales requeridas para su evolución.

DEL LABORATORIO A LOS POTRILLOS
Uno de los aspectos que más la apasiona de su trabajo es poder observar el resultado final de procesos que comienzan bajo el microscopio. “Lo que más me emociona es ver los embriones cuando son apenas unas células y después encontrarlos convertidos en potrillos. Saber que estuvieron en nuestras placas de cultivo y luego verlos correr es algo que me sigue sorprendiendo”, explicó.
La empresa donde trabaja se especializa en la clonación de caballos de polo, una práctica que permite preservar la genética de ejemplares destacados por sus cualidades deportivas. “Los clones son genéticamente iguales al animal original. Se trabaja a partir de células del caballo que se desea replicar para conservar características que resultan valiosas para la actividad deportiva”, detalló.
FORMACIÓN EN LA UNSE
Aunque su trabajo final de grado estuvo vinculado a proteínas y herramientas bioinformáticas, Constanza destacó que la formación recibida en la carrera le brindó las herramientas necesarias para adaptarse a distintos ámbitos de la biotecnología. “La carrera te prepara para afrontar situaciones muy diversas. Un día trabajas en biotecnología vegetal y al siguiente en reproducción animal. Las técnicas pueden cambiar, pero la formación te da la capacidad de aprender y adaptarte”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó la importancia de las prácticas de laboratorio desarrolladas durante la carrera, que le permitieron adquirir habilidades fundamentales para su desempeño profesional.
SANTIAGO COMO BANDERA
Durante la entrevista, la joven biotecnóloga también destacó el orgullo que siente por haberse formado en una universidad pública del interior del país. “Me llena de orgullo decir que estudié en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Muchas veces existen prejuicios sobre las universidades del interior, pero cada vez que puedo cuento de dónde vengo y la formación que recibí”, afirmó. Y agregó: “Siempre que surge una noticia de la facultad o de la universidad la comparto. Llevo a Santiago del Estero conmigo y estoy agradecida por todo lo que me brindó la UNSE”.
Actualmente, además de su trabajo en clonación equina, Constanza se encuentra cursando una especialización en embriología clínica humana, área en la que proyecta desarrollarse profesionalmente en los próximos años. Su objetivo es incorporarse en el futuro a equipos dedicados a la fertilización asistida, aplicando la experiencia adquirida en reproducción animal a uno de los campos más avanzados de la medicina reproductiva.
Su historia refleja cómo la formación universitaria, la capacitación permanente y la decisión de asumir nuevos desafíos pueden abrir puertas en ámbitos altamente especializados, incluso para jóvenes profesionales formados lejos de los grandes centros científicos del país.
