Gisela Kocsis, quien se desempeñó como secretaria de Vocería Presidencial declaró como testigo ante el fiscal Gerardo Pollicita y admitió haber puesto su nombre para realizar millonarias compras de bienes que, en realidad, eran para el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La hipótesis que maneja la Justicia apunta a que el exfuncionario utilizaba tarjetas de crédito prestadas por empleados y funcionarios de su confianza para realizar consumos de alto valor, y luego les reintegraba el dinero en efectivo. Según los investigadores, este mecanismo habría sido diseñado para esconder gastos que el exvocero no podría justificar con sus ingresos legales.
Las compras bajo la lupa
Durante su testimonial, Kocsis detalló varias de las operaciones inmobiliarias y domésticas que gestionó para su entonces jefe. Confirmó un gasto de $8.183.303 en la firma Rosen The Store para la compra de sábanas y artículos de blanquería destinados a la casa de fin de semana de Adorni en el country Indio Cuá. La factura salió a nombre de la secretaria, pero el pago se saldó cuando Bettina Angeletti, esposa de Adorni, se presentó en la sucursal con el dinero en efectivo.
En mayo de 2025, Kocsis prestó su nombre para adquirir un lavarropas y un lavavajillas Whirlpool por un total de $3.100.000 y en junio del mismo año, se le encargó una compra por $400.000 en este rubro.
“Yo me encargaba de las gestiones personales de Adorni”, dijo Kocsis ante la Justicia, comprometiéndose a aportar la documentación respaldatoria.
Su declaración se complementó este miércoles con la de Luis Enrique Alujú, actual coordinador de Información de Gobierno. El funcionario que se definió como “amigo de toda la vida” de Adorni —al punto de tener una extensión de su tarjeta desde hace 11 años—, reconoció haberle prestado dos plásticos para comprar dos proyectores Epson 4K para videojuegos, valuados en $1.831.795 cada uno. Los equipos fueron entregados en un departamento de Adorni en el barrio de Parque Chacabuco.
A estas declaraciones se suma la de Laura Daniela Schiuma (directora general de Actividades Presidenciales), quien el lunes pasado admitió que Adorni usó su tarjeta Mastercard para comprar un monitor gamer Samsung de alta gama por $2.185.000. Schiuma, que conoce al exvocero desde hace 16 años cuando trabajaban en una concesionaria de autos, reveló además que detectó otros intentos de compra rechazados por el banco, entre ellos un Smart TV.
La trama de los testaferros de consumo salió a la luz tras el peritaje del teléfono celular de Matías Tabar, el contratista a cargo de remodelar la propiedad de Adorni en Indio Cuá por una cifra estimada en 245.000 dólares. En ese dispositivo se halló una factura a nombre de Kocsis, lo que llevó a los peritajes en la cuenta de Mercado Libre del exfuncionario, donde saltaron las tarjetas de sus colaboradores.
Con estos testimonios, el fiscal Pollicita y el juez Ariel Lijo darían por cerrada la recolección de pruebas sobre los gastos diarios del exjefe de ministros. Ahora, la expectativa está puesta en el informe de la Dirección de Asesoramiento Financiero en las Investigaciones (DAFI). Este estudio contable, que determinará la magnitud de las inconsistencias patrimoniales de Adorni, podría estar listo antes del inicio de la feria judicial de invierno
