En medio de la devastación causada por la reciente ola de terremotos que azotó al país, una historia de supervivencia extrema ha encendido una luz de esperanza. Tras un agónico e ininterrumpido operativo de 114 horas, los equipos de emergencia lograron rescatar este jueves a Hernán Gil, un guardia de seguridad que permanecía sepultado bajo las ruinas de un centro comercial.
La Cruz Roja Costarricense, uno de los tantos organismos internacionales desplegados en la zona de desastre, fue la encargada de anunciar el éxito de la misión con un emotivo y breve mensaje en sus redes sociales: “¡Hernán está afuera!”.
Una burbuja de aire
El drama de Gil comenzó la semana pasada, cuando los sismos provocaron el colapso masivo del centro comercial Galerías Playa Grande, ubicado en la ciudad costera de Catia La Mar (estado de La Guaira), una de las regiones más golpeadas por la catástrofe.
El guardia se encontraba en su puesto de trabajo en el estacionamiento subterráneo cuando la estructura se vino abajo. El destino y la arquitectura jugaron a su favor de forma milagrosa. Pues, toneladas de concreto cayeron a su alrededor, pero la garita de seguridad resistió el impacto y permaneció en pie. Así se generó una pequeña burbuja de aire que le permitió respirar durante casi cinco días en total aislamiento.
“Cuando lo encontramos nos pidió que no le dijéramos a su esposa que estaba vivo por si acaso no lo lograba”, confesó conmovido Minyar Collado, rescatista de la Cruz Roja de Costa Rica, el primer equipo en detectar señales de vida el pasado domingo.
El rescate de Hernán Gil ya se perfila como una de las operaciones de salvamento urbano más complejas y emblemáticas de los últimos años debido a las extremas condiciones del terreno, un auténtico milagro inesperado.
