El encuentro disputado entre el Club Atlético San Martín de Monte Quemado y Club Quilmes terminó marcado por serios incidentes tanto dentro como fuera del campo de juego.
De acuerdo con el testimonio de hinchas de Quilmes, los primeros momentos de tensión se produjeron cuando una bengala de humo de color se desvió de manera accidental y cayó en la tribuna local. Según denunciaron, tras ese episodio efectivos policiales ingresaron al sector ocupado por la parcialidad visitante utilizando escudos y realizando un operativo de dispersión, pese a la presencia de familias y niños.
Los simpatizantes también afirmaron que, una vez finalizado el encuentro, fueron agredidos con piedras, botellas y otros objetos contundentes que, presuntamente, habrían sido arrojados desde la tribuna local. En ese contexto, sostienen que la Policía efectuó disparos con postas o municiones antidisturbios para dispersar a los presentes.
Según el relato de personas presentes en el estadio, el incidente principal se produjo en el segundo tiempo del partido, cuando el árbitro Maximiliano Navarro decidió expulsar a un jugador de Quilmes. De acuerdo con esos testimonios, en primera instancia el juez le mostró la tarjeta amarilla y, ante los reiterados reclamos del futbolista, terminó exhibiéndole la tarjeta roja.
Siempre según esa versión, el jugador expulsado, identificado por los presentes como Simón López y señalado además como integrante de la fuerza policial, reaccionó con enojo e intentó dirigirse hacia el árbitro. En ese momento, efectivos policiales que se encontraban en el operativo de seguridad intervinieron para contener la situación. Los testigos indicaron que el futbolista forcejeó con uno de los uniformados y que finalmente debió ser retirado del campo de juego por varios efectivos.
Durante gran parte del encuentro también se registró el lanzamiento de bengalas y bombas de estruendo desde ambas parcialidades hacia el campo de juego, lo que mantuvo un clima de permanente tensión.
Hasta el momento, no trascendió una versión oficial de la Policía, del árbitro ni de los clubes involucrados sobre los incidentes registrados.
