Caputo apuesta a las privatizaciones para recaudar US$ 2.300 millones y afrontar los vencimientos de deuda
Luis Caputo
El ministro de Economía presentó el plan financiero para 2026 y 2027 y confirmó que el Gobierno espera obtener unos US$ 2.300 millones mediante la venta de activos estatales. Entre las empresas incluidas figuran AySA, Belgrano Cargas, Intercargo y centrales eléctricas.

El Gobierno nacional proyecta avanzar con un nuevo proceso de privatizaciones como parte de su estrategia para afrontar los compromisos de deuda en moneda extranjera de los próximos dos años. Según explicó el ministro de Economía, Luis Caputo, el objetivo es recaudar alrededor de US$ 2.300 millones entre 2026 y 2027 mediante la venta de empresas y otros activos públicos.

De acuerdo con las estimaciones oficiales, se prevé el ingreso de US$ 800 millones durante 2026 y otros US$ 1.500 millones en 2027. Caputo aseguró que se trata de un cálculo “conservador” y remarcó que esos recursos formarán parte del esquema diseñado para cubrir los vencimientos de deuda sin recurrir a emisiones de bonos en los mercados internacionales a tasas elevadas.

Entre los activos que el Ejecutivo pretende privatizar se encuentran AySA, Belgrano Cargas, Intercargo, Tandanor, la Casa de Moneda y distintas centrales termoeléctricas. Además, el Gobierno ya concretó la privatización de Transener y busca avanzar con nuevas operaciones en los próximos meses.

Aysa sería una de las empresas privatizadas

 

El programa financiero también contempla obtener fondos mediante colocaciones de deuda en el mercado local, créditos de organismos multilaterales y préstamos de bancos. Según el Ministerio de Economía, esta combinación permitirá afrontar los compromisos previstos para 2026 y 2027 sin comprometer el equilibrio fiscal ni aumentar el costo del financiamiento externo.

Caputo sostuvo que la intención del Gobierno es fortalecer la confianza de los mercados y avanzar hacia una mejora en la calificación crediticia del país en los próximos años, con la meta de recuperar el grado de inversión hacia el final de la década.

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