Marc Cucurella se convirtió en una de las grandes figuras de la selección española que este domingo disputará la final del Mundial 2026 frente a Argentina. Con 27 años, el lateral izquierdo atraviesa el mejor momento de su carrera, aunque su camino hasta la élite estuvo lejos de ser sencillo.
Nacido en Alella, una pequeña localidad cercana a Barcelona, sus primeros pasos en el fútbol llegaron casi por casualidad. Un cliente de la concesionaria donde trabajaba su padre le recomendó realizar una prueba en Espanyol al enterarse de que el pequeño pasaba el día jugando con una pelota. Aquella sugerencia terminó cambiándole la vida.
Más adelante llegó a La Masia, donde comenzó a formarse como futbolista. Aunque nunca fue considerado una de las grandes promesas de las inferiores del Barcelona, su perseverancia le permitió abrirse camino. Debutó con el primer equipo en 2017, compartió entrenamientos con Lionel Messi y luego inició un recorrido que lo llevó por Eibar y Getafe antes de dar el salto a la Premier League.
Su crecimiento en Brighton llamó la atención del Chelsea, que pagó una cifra millonaria por su pase. Tras consolidarse en Inglaterra y convertirse en una pieza clave de la selección española, dio otro salto en su carrera al convertirse en refuerzo del Real Madrid.
El origen de su inconfundible melena
Si hay algo que distingue a Cucurella además de su juego es su larga cabellera. Lejos de tratarse de una cuestión estética, nació por un pedido de su madre, Patricia, quien quería reconocerlo fácilmente cuando iba a verlo jugar de niño.
Con el paso de los años, los rulos se transformaron en una marca registrada. El defensor dedica entre 30 y 45 minutos diarios al cuidado de su cabello y aseguró en más de una oportunidad que no piensa cortárselo, incluso si España conquista el Mundial.
Su look también protagonizó uno de los momentos más recordados de su carrera, cuando Cristian “Cuti” Romero lo tomó del pelo durante un partido entre Chelsea y Tottenham, una acción que generó una fuerte polémica por no ser sancionada.
Su mayor desafío está fuera de la cancha
Más allá del fútbol, la historia de Cucurella también está marcada por su familia. Mateo, el mayor de sus tres hijos, fue diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA), una situación que modificó por completo la vida del defensor y de su esposa, Claudia Rodríguez.
El futbolista reconoció que debió aprender una nueva forma de ejercer la paternidad y adaptarse a las necesidades de su hijo. Incluso reveló que, cada vez que analiza un cambio de club, una de las primeras cuestiones que evalúa junto a su familia es la existencia de centros educativos y profesionales especializados para acompañar el tratamiento de Mateo.
Este domingo, el niño estará presente por primera vez en un partido de este Mundial para acompañar a su padre desde una de las tribunas del MetLife Stadium. Será un incentivo especial para Cucurella, que buscará cerrar el mejor año de su carrera levantando la Copa del Mundo frente a la Selección Argentina.
