Una alemana radicada en la Ciudad relató su experiencia en un local de la Feria Artesanal: “Me duele el daño que estas actitudes le hacen a la imagen de Santiago”
Un posteo realizado en Faccebook por una usuaria que se presentó como una ciudadana alemana radicada hace 14 años en Santiago del Estero, sobre una situación que vivió en un local de la Feria Artesanal 2026, despertó la opinión de los santiagueños sobre el recibimiento y la calidez.

En el marco del 473° Aniversario de la Madre de Ciudades, la Feria Artesanal es uno de los espacios más convocantes, no solamente para los propios santiagueños, sino también para los miles de turistas que la visitan desde todos los puntos del país. 

La posibilidad de disfrutar de platos regionales, artesanías y shows en vivo, la convierten en una oportunidad única para disfrutar de la calidez local. Sin embargo, una publicación en Facebook de una usuaria con el nombre Julia Massari, quién se presentó como una alemana radicada hace 14 años en Santiago del Estero, dividió la opinión sobre su experiencia personal. 

Según Massari, el domingo 12 de julio fue a almorzar con su pareja a la Feria Artesanal y tras elegir el menú se aseguró que el total de lo que tenían que pagar era $40.000, esto lo hizo para evitar un “plus turista”, como asegura le ocurrió varias veces .

Cuándo tenía que pagar le dijeron que el monto total era de $45.000, a lo que realizó el reclamo correspondiente, y según su declaración “Al rato volvieron, me pidieron disculpas y reconocieron que el total correcto era $40.000. La explicación fue que había una nueva encargada que no conocía los precios”.

Seguidamente, Massari explica que desiste la idea de dejar propina y que decide compartir esta historia “no porque me haya afectado económicamente ni para hacer un reclamo personal. Lamentablemente, ya aprendí a cuidarme porque no es la primera vez que me ocurre, y no solo en un puesto, sino en distintos lugares y a lo largo de varios años”. Lo que realmente me duele es el daño que estas actitudes le hacen a la imagen de Santiago. Desde que conocí esta ciudad, en 2001, fui testigo de una transformación enorme, del esfuerzo, las inversiones y el compromiso por convertirla en un destino turístico cada vez más lindo”, explicó.

Asimismo agregó: “Por culpa de unos pocos, termina quedando mal un pueblo que, en su enorme mayoría, es cálido, trabajador y hospitalario. Quienes actúan con estas pequeñas vivezas no solo perjudican al turista: perjudican a todos los santiagueños que con tanto esfuerzo hacen posible una feria tan hermosa”.

Su publicación en un grupo de Facebook no pasó desapercibido y despertó miles de comentarios por parte de internautas que compartieron su punto de vista. A continuación el posteo completo de Julia Massari. 

 El posteo completo

Este es el posteo completo que relató la usuaria Julia Massari en Facebook sobre su experiencia en un local de la Feria Artesanal 2026.

¡Santiago querido!
Tengo nacionalidad alemana y hace 14 años que vivo en Santiago, una provincia que elijo cada día. Desde que llegué viví experiencias maravillosas gracias a la calidez y generosidad de muchísimas personas. También, como en cualquier lugar del mundo, me crucé con gente deshonesta, discriminadora y llena de prejuicios.
Este domingo, durante la siesta, fui con mi pareja a recorrer la feria, como lo hago todos los años. Nos sentamos a almorzar, la moza nos trajo el menú con los precios y hicimos nuestro pedido. Como ya me pasó varias veces que intentan cobrarme un “plus turista”, sumé enseguida el total de lo que íbamos a consumir: eran $40.000.
Cuando llegó el momento de pagar, me pidieron $45.000. Pregunté por qué y empezaron a decirme otros precios. Les pedí que buscaran el mismo menú que nos habían mostrado al hacer el pedido. Al rato volvieron, me pidieron disculpas y reconocieron que el total correcto era $40.000. La explicación fue que había una nueva encargada que no conocía los precios.
La verdad es que pensaba dejar $4.000 de propina, pero después de esa situación decidí no hacerlo.
Comparto esta experiencia no porque me haya afectado económicamente ni para hacer un reclamo personal. Lamentablemente, ya aprendí a cuidarme porque no es la primera vez que me ocurre, y no solo en un puesto, sino en distintos lugares y a lo largo de varios años.
Lo que realmente me duele es el daño que estas actitudes le hacen a la imagen de Santiago. Desde que conocí esta ciudad, en 2001, fui testigo de una transformación enorme, del esfuerzo, las inversiones y el compromiso por convertirla en un destino turístico cada vez más lindo.
Por culpa de unos pocos, termina quedando mal un pueblo que, en su enorme mayoría, es cálido, trabajador y hospitalario. Quienes actúan con estas pequeñas vivezas no solo perjudican al turista: perjudican a todos los santiagueños que con tanto esfuerzo hacen posible una feria tan hermosa.
Ojalá este mensaje sirva para generar conciencia. Porque Santiago merece que quienes la visitan se lleven el recuerdo de su gente, su cultura y su hospitalidad, y no la sensación de que intentaron aprovecharse de ellos.
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