Las vacaciones de invierno modifican la rutina de miles de familias y hacen que los niños permanezcan más tiempo dentro del hogar. En ese contexto, médicos del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alertaron que más de la mitad de los accidentes domésticos son evitables si se identifican los riesgos y se adoptan medidas de seguridad. Golpes, caídas, quemaduras, intoxicaciones y cortes encabezan la lista de los incidentes más frecuentes.
La Dra. Mariela Ghiggi, integrante del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas (M.N. 90.166), remarcó que estos episodios no deben atribuirse a la mala suerte. “Los accidentes no deben ser tomados como un capricho del destino, de la fatalidad o el resultado de la mala suerte. La mayoría serían evitables si tomáramos algunas simples medidas de forma sistemática”, sostuvo.
La especialista explicó que el primer paso para prevenir accidentes consiste en detectar los peligros dentro del hogar. Para ello, recomendó “recorrer la casa con la mirada de un niño”, ya que muchos objetos cotidianos pueden transformarse en un riesgo para los más pequeños.
Vacaciones de invierno: cuáles son los accidentes domésticos más frecuentes
Entre los accidentes que más se registran en los hogares durante el receso escolar se encuentran los golpes en la cabeza por caídas de camas o sillas, heridas provocadas por mesas de vidrio o esquinas con filo, además de lesiones ocasionadas por cuchillos que suelen llamar la atención de los niños.
También son habituales las intoxicaciones por medicamentos que quedan al alcance de los chicos y las quemaduras producidas por agua hirviendo, café o mate derramados accidentalmente.
Los especialistas explicaron que los accidentes más frecuentes varían de acuerdo con la etapa de crecimiento.
- Lactantes (0 a 1 año): quemaduras, atragantamientos, ahogamientos por inmersión y caídas.
- Niños de 1 a 5 años: quemaduras, atragantamientos, ahogamientos, caídas, intoxicaciones y lesiones provocadas por vehículos.
- Mayores de 5 años: lesiones en bicicleta, caídas, quemaduras y accidentes de tránsito.
Qué hacer ante una caída y cuándo consultar al médico
El Dr. Andrés Ferrero, especialista en Ortopedia y Traumatología del Hospital de Clínicas (M.N. 118.271), explicó que las caídas representan una de las principales causas de consultas traumatológicas en niños y que muchas pueden prevenirse mejorando la iluminación, eliminando obstáculos, adaptando escaleras y baños y utilizando calzado adecuado.
El profesional indicó que es importante acudir rápidamente a un médico cuando el dolor es muy intenso, existe deformidad en un brazo o una pierna o el niño se niega a mover una extremidad. En casos de golpes leves, Ghiggi recomendó aplicar hielo envuelto en un paño, nunca directamente sobre la piel, y mantener elevada la zona lesionada.
Si el traumatismo ocurre en la cabeza, los adultos deben prestar atención a síntomas como somnolencia excesiva, cambios en el comportamiento, vómitos, dolor intenso o sensibilidad a la luz. Ante cualquiera de estos signos, la consulta médica debe ser inmediata.
Cortes y quemaduras: cómo actuar en los primeros minutos
Frente a un corte con sangrado, la pediatra explicó que la gravedad dependerá de la profundidad de la herida y del vaso sanguíneo comprometido. Si se trata de una hemorragia importante, especialmente arterial, la recomendación es ejercer presión directa sobre la herida con un apósito limpio y mantener la compresión hasta recibir atención médica.
En caso de quemaduras por calor, lo primero es retirar al niño de la fuente que produjo la lesión, enfriar la zona con agua corriente fría —sin utilizar hielo— y cubrirla con una manta húmeda. Si la ropa quedó adherida a la piel, no debe retirarse.
Cuando aparecen ampollas, no deben romperse y es necesario consultar con un profesional de la salud. Si la quemadura fue causada por una sustancia química, la zona afectada debe lavarse con abundante agua durante al menos 20 minutos y se debe llamar inmediatamente al servicio de emergencias.
Intoxicaciones: qué síntomas deben alertar a los padres
Las intoxicaciones son especialmente frecuentes en menores de cinco años y, según la Dra. Ghiggi, más del 90% se producen por accidentes dentro del hogar. Ante la sospecha de que un niño haya ingerido una sustancia tóxica, se recomienda revisar si hay envases abiertos, controlar su respiración y observar si presenta pérdida de conocimiento, quemaduras alrededor de la boca, olor extraño, vómitos, dolor abdominal, diarrea o cambios en el tamaño de las pupilas.
Si el niño está inconsciente o dejó de respirar, es fundamental iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y solicitar ayuda médica urgente. En cambio, si permanece consciente, no debe inducirse el vómito. Lo recomendable es conservar el envase del producto ingerido y comunicarse de inmediato con un centro de toxicología. Las especialistas coincidieron en que la mejor herramienta para prevenir estos episodios es la supervisión constante de los adultos y la enseñanza de hábitos de autocuidado desde edades tempranas.
