Tras dejar en el camino a O’Higgins por penales y avanzar a los octavos de final de la Copa Sudamericana, Boca cambió rápidamente el foco y comenzó a preparar el partido del domingo frente a Newell’s, correspondiente al Torneo Clausura.
El plantel se entrenó este viernes por la mañana en Rancagua, aunque las intensas lluvias que afectan a la ciudad obligaron a modificar la planificación. Los futbolistas que fueron titulares en el encuentro del jueves permanecieron en el hotel, donde realizaron tareas regenerativas bajo la supervisión del preparador físico Gustavo Roberti. La buena noticia para el cuerpo técnico fue que ninguno terminó con lesiones ni molestias físicas.

En tanto, el resto de la delegación, integrado por quienes sumaron pocos minutos y aquellos que no participaron del partido, trabajó en el Gran Arena Monticello, ubicado a pocos metros del lugar de concentración, con el objetivo de no perder tiempo de preparación.
Una vez finalizada la práctica, Boca tiene previsto viajar directamente a Rosario, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. La decisión de evitar el regreso a Buenos Aires apunta a reducir los tiempos de traslado y minimizar el desgaste físico del plantel antes del compromiso ante la Lepra.
Pensando en el encuentro del domingo, que se disputará desde las 17 en el Coloso Marcelo Bielsa, Rodolfo Arruabarrena analiza realizar algunas modificaciones en el equipo. Sin embargo, el entrenador no tiene previsto llevar adelante una rotación masiva y, en principio, introduciría no más de cuatro cambios respecto de la formación que consiguió la clasificación en Chile.
Con poco margen de trabajo entre un partido y otro, Boca buscará sostener el envión anímico tras el pase en la Copa Sudamericana y sumar un resultado positivo en su visita a Rosario.
