Una nueva modalidad delictiva comenzó a encender las alarmas entre los automovilistas de distintas provincias. Se trata del truco o “estafa de la botella en la rueda”, una maniobra tan simple como efectiva utilizada por delincuentes para generar una distracción repentina y sustraer objetos de valor del habitáculo o incluso robar el vehículo en cuestión de segundos.
El ardid consiste en colocar una botella de plástico vacía y aplastada entre el neumático y el guardabarros del automóvil.
El engaño se pergeña mientras el rodado se encuentra estacionado en la vía pública o en playas de estacionamiento de gran afluencia, con el objetivo explícito de inducir al conductor a cometer un descuido de seguridad al momento de iniciar la marcha.

Paso a paso: la mecánica del engaño y el “falso desperfecto”
La trampa se ubica casi de manera estratégica en la rueda trasera del lado del acompañante. Esta localización no es casual: como la mayoría de los conductores caminan directamente hacia la puerta del piloto, la botella permanece completamente fuera de su campo visual al momento de abordar el coche.
Al poner el motor en marcha y avanzar apenas unos metros, el neumático aprisiona el plástico contra la estructura metálica o plástica del guardabarros. La fricción produce un estruendo fuerte y crujiente que imita con precisión una falla grave en la transmisión, la rotura de una junta o el reventón de la cubierta. Ante el temor instintivo de un daño mecánico mayor, la víctima frena de golpe y desciende de inmediato para inspeccionar el exterior del vehículo.
Quiénes son las víctimas más frecuentes y cómo se concreta el robo
En medio de la confusión y el nerviosismo por el estruendo escuchado, la mayoría de las personas comete el error crítico de descender sin apagar el motor, dejando las llaves puestas, la puerta abierta y pertenencias personales sobre los asientos. Ese preciso instante de vulnerabilidad es el que esperan los delincuentes, quienes suelen actuar en parejas y vigilar desde las cercanías.
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Hurto relámpago: Mientras el automovilista agacha la cabeza para mirar el neumático, un segundo implicado abre la puerta opuesta y sustrae bolsos, teléfonos celulares, billeteras o computadoras.
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Robo del vehículo: Si el auto quedó encendido y sin trabas, el cómplice ingresa rápidamente al puesto de conducción y se da a la fuga a toda velocidad.
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Lugares de riesgo: El método suele ejecutarse en estacionamientos de supermercados, paseos de compras, zonas gastronómicas y calles concurridas con rotación de vehículos.
